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1 de julio de 2010

Mundial de fútbol, arquitectura y grandes estadios


Vista aérea del Moses Mabhida Stadium (Durban).

Además de los asuntos relacionados exclusivamente con la competición, los grandes eventos deportivos como los Juegos Olímpicos y los Mundiales de Fútbol suelen dejar un importante legado arquitectónico y urbanístico en los países y ciudades en los que se realizan.

Los acontecimientos de esta clase suelen aprovecharse para construir una mayor y mejor infraestructura, necesaria para recibir a los miles o millones de asistentes, que luego queda para el uso de las poblaciones locales. Trenes de alta velocidad, extensión de las líneas de metro, construcción de hoteles, realización de nuevas autopistas y rutas y mejoramiento de las ya existentes, son algunas de las obras más habituales. Pero en el caso de los Mundiales de Fútbol si hay algo que suele trascender y quedar en la retina son los estadios que se construyen ex profeso para la competición.

En este sentido, el de Sudáfrica está demostrando ser una agradable sorpresa. No vamos a analizar aquí si las cifras multimillonarias que se gastaron en la edificación de nuevos estadios son o no justificables en un país donde un amplio porcentaje de la población vive en la pobreza. Pero lo que sí puede señalarse, y a ojos de todos está, es que los sudafricanos han sorprendido con estadios imponentes y bellísimos.

Especialmente destacables son el Moses Mabhida Stadium (Durban), el Soccer City (Johannesburgo), y, sobre todo, el Green Point Stadium (Ciudad del Cabo), ubicado a orillas del océano Atlántico y al que se conoce como “El estadio del renacimiento africano”.


Espectacular vista del estadio Green Point (Ciudad del Cabo),
a orillas del Atlántico y con la Montaña de la Mesa al fondo.


Aunque criticados por excesivamente costosos y a veces por ser escasamente funcionales, los edificios con vocación de emblema (estadios, monumentos, museos, centros de arte, hoteles) siguen manteniendo una gran capacidad para erigirse en iconos globales, aún cuando se trata de una fórmula a la que se han apuntado cientos de ciudades a lo ancho y largo del mundo, con lo cual su condición de rareza o de fuera de lo común los convierte en algo menos sorprendente.

Construir un edificio llamativo (ya sea por forma, tamaño, apariencia o por los materiales utilizados en su edificación) con el objetivo de que se convierta en un icono que ayude a proyectar la imagen de una ciudad o un país es algo que ya está bastante trillado. Pero así y todo, este tipo de construcciones siguen siendo válidas para “colocar en el mapa” a un sitio determinado.


Panorámica del Soccer City Stadium (Johannesburgo).

Conscientes de esto y alentados seguramente por el positivo impacto que han tenido las nuevas construcciones acometidas en Sudáfrica, los directivos del club argentino Boca Juniors han decidido acelerar los planes de ampliación de su vetusto estadio. Así, lo primero que han hecho ha sido contratar a una prestigiosa firma internacional de arquitectos especializada en la edificación de grandes estadios.

Los responsables del club bonaerense, sabedores del peso que la imagen de su actual estadio tiene en el imaginario de sus seguidores, les han explicado a los arquitectos que “lo que buscamos es modernizar nuestro estadio. Queremos convertirlo en un icono global del nuevo siglo pero sin perder los rasgos característicos de la idiosincrasia del club, lo que tiene que ver con los valores que el equipo representa, con la sensibilidad de los hinchas. En definitiva, queremos modernizarnos pero sin que lo nuevo desvirtúe lo que somos, sin que afecte a nuestras raíces”.

Como hincha de River que soy me cuesta reconocer que el equipo de arquitectos que se puso a trabajar en esta misión (Sr. Roca Architects & Co.), además de exhibir unos avanzadísimos conocimientos en la arquitectura de gran formato, ha demostrado tener una sensibilidad excelsa. Para muestra, unas imágenes de los diseños que han presentado y que, reconozcámoslo, sería de justicia que alguno de ellos se llevara a cabo:



Diseño propuesto para la ampliación del
estadio de Boca Juniors (Buenos Aires).




Así se vería la Bostanera 2.0 con el Google Earth.

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20 de enero de 2010

Mundial de Sudáfrica: hagan sus apuestas



Objetivo: la final. Todos los equipos querrán estar el 11 de julio en el Soccer City Stadium. Sólo habrá lugar para dos.


Estamos en 2010, año de mundial de fútbol. Año, por tanto, en el que las conversaciones de una inmensa parte de la población mundial se irán centrando más y más en los asuntos balompédicos a medida que nos vayamos acercando al 11 de junio, día en que a partir de las 4 de la tarde (hora local) la pelota empezará a rodar sobre el césped del estadio Soccer City de Johannesburgo, escenario que albergará la ceremonia inaugural y el primer partido: Sudáfrica vs.México.

De aquí en adelante, se dirán, escribirán y mostrarán (y lógicamente se verán, escucharán y leerán) cantidades abrumadoras de cosas. El blablablá futbolístico, de por sí excesivo, febril y de creciente tendencia al paroxismo, se intensificará todavía más.

Aunque las cosas todavía parecen estar en relativa calma (en Sudamérica la gente anda ocupada con la vida veraniega; en Europa, las ligas locales y las copas continentales distraen al personal; y en la otra gran zona futbolera del planeta, estos días se entretienen con la Copa África) podemos decir, excusándonos en que el 2010 ya ha empezado, que la veda para hacer pronósticos está abierta.

Una de las cosas sin dudas más divertidas que tiene esto de los mundiales es el hacer pronósticos, auténtica tentación tanto para el entendido como para el neófito en la materia. Todos pueden apostar, cantar sus favoritos, exponer sus teorías. Jugar al oráculo, a ser una especie de Nostradamus del Fútbol, es un divertimento al alcance de todos. Lo único seguro es que los desaciertos, las decepciones y los imprevistos estarán a la orden del día.

Aunque el fútbol no es un deporte que esté del todo reñido con la lógica, es bien sabido que las cosas nunca transcurren al cien por cien por los causes esperables. Por lo tanto hacer pronósticos es un ejercicio de sana irresponsabilidad (siempre que no se apueste dinero o cosas de valor). Y, qué duda cabe, yo no pienso resistirme a la posibilidad de hacer pronósticos.

A continuación, mi lista de candidatos.

Candidatos

Para mi sorpresa (y no sé si esto es buena señal o no) los favoritos que nombró hace algunas semanas Michael Platini, tótem del fútbol francés y actualmente presidente de la UEFA, son exactamente los mismos que los míos: España, Brasil e Inglaterra. Para mí son en ese orden, aunque Platini puso por delante a Brasil, seguido de la Roja y en tercer lugar a los ingleses.

Pero llegar como candidato número 1 al título es muchas veces el anuncio anticipado del fracaso. A los argentinos nos basta con recordar el mundial del 2002 (hasta ahora me cuesta creer que nos volvimos en primera vuelta y sigo sin entender cómo fue posible que Suecia aguantara el empate y no se llevará una canasta llena de goles).

España: A principios de 2008, cuando incluso en España se reían de su selección, se pedía la renuncia del técnico y los programas humorísticos de televisión se mofaban del representativo nacional, escribí diciendo que la Roja era para mí la gran candidata a ganar la Eurocopa que finalmente terminó adjudicándose de manera brillante a mediados de ese año. Cuando escribí eso también me aventuré a decir que España era candidata no sólo a la Eurocopa sino también al mundial de Sudáfrica. Y la verdad es que hasta el momento muy errado no anduve.

Brasil: Brasil siempre es Brasil. A su favor: el peso de la camiseta, grandes jugadores y la obsesión de todo un país. Si a eso le sumamos que Dunga les ha dotado de gran solidez defensiva y de que tienen un arquerazo como Julio César, la cosa pinta bien para la verdeamarelha. Sin embargo, y aquí no hay explicación lógica, me da que no estarán a la altura. Algo en la nariz, en el olfato, me lo indica. Tal vez ese olor venga de las ganas que tengo, como argentino, de que se queden eliminados cuanto antes. Pero sea lo que sea, eso es lo que huelo.

Inglaterra: cuenta con algunos muy buenos jugadores que a nivel selección han tenido una carrera poco menos que intrascendente. Los Rooney, Terry, Gerrard, Beckam, Lampard, Agbonlahore, Walcott y compañía ni siquiera han participado en la última Eurocopa y llevan demasiado tiempo penando con su selección. Es decir, ganas de lograr algo tienen de sobra. Y además, tienen en el banquillo a Fabio Capello, uno de los máximos referentes del antifútbol que sin embargo tiene una más que contrastada capacidad de hacer equipos tremendamente competitivos y a menudo ganadores (el palmarés de Capello es sencillamente acojonante).

Desde Argentina '78 no se jugaba un mundial en pleno invierno. A los brasileños no les gusta el frío y los europeos se sienten como en casa


Los “segundones” y las posibles sorpresas

Luego vienen otras selecciones, de potencial considerable pero que, por distintos motivos, cuando faltan apenas cinco meses para el mundial todavía despiertan muchas dudas. En este grupo de, a priori, “segundones” que pueden tranquilamente hacerse con el título, pondría a Holanda, Argentina, Alemania y tal vez Costa de Marfil, aunque un poco más atrás.

Holanda: la veo un poco como a España antes de la Eurocopa de 2008: un grupo de muy buenos futbolistas, jóvenes en su mayoría pero con experiencia en las ligas europeas más fuertes, y con un ADN futbolístico por el que siento debilidad.

Argentina: tiene a Messi. Y eso es mucho, aunque no suficiente, claro. Le falta gente con buen pie en la mitad de la cancha, y una defensa en condiciones. Futbolistas con la nacionalidad argentina y condiciones más que aceptables, existen, tenemos unos cuántos. El tema, el gran asunto, el quid de toda esta cuestión es el técnico. De Maradona se puede esperar lo mejor o lo peor, y siempre tener serias posibilidades de acertar. Como el fútbol es un estado de ánimo pero también un asunto de fe, prefiero creer en el enorme ángel (decir tarro quedaría un poco grosero) que este tipo ha tenido a lo largo de su carrera. Ojalá lo siga teniendo y lo pueda transmitir al equipo, porque buena falta nos hará. (¡Llamá a Perotti, Diegote!)

Alemania: "El fútbol es un deporte que juegan once contra once y en el que siempre gana Alemania". Esto es lo que dijo Gary Lineker luego de que Inglaterra fuera eliminada por Alemania en el mundial de Italia '90. Nada ha cambiado. Nunca hay que descartar a la Mannschaft.

Costa de Marfil: Tiene a Drogba. Además de su consabida potencia y calidad, los futbolistas africanos, en general, han conseguido superar con los años y el roce internacional su gran tendón de Aquiles: la anarquía táctica. A fuerza de forjarse en las ligas europeas más exigentes, las selecciones africanas ya no cuentan sólo con grandes goleadores, sino que también han comenzado a sacar muy buenos mediocampistas y defensas, con conocimiento y buena lectura del juego. Costa de Marfil puede ser el matagigantes de este torneo aunque dependerá muchísimo de que Drogba llegue en excelente estado.

Entre los equipos que pueden dar más de un susto y hacer un destacado papel, creo que pueden estar Chile (¡vamos Bielsa, carajo!), Portugal y Estados Unidos (más atrás, Ghana y Serbia).

El invierno como cábala

Aún no he escuchado que se hable de esto, pero hay un hecho que creo que puede influir, y bastante. Por primera vez en 32 años, el mundial vuelve a jugarse en invierno. El último antecedente es el de Argentina '78, año en el que ganamos nuestro primer título. A los brasileños no les gusta el frío, y los europeos se sienten como en casa. Creo que es un factor a tener en cuenta. Yo, por mi parte, prefiero recordar que en el frío de Buenos Aires, cuando aún no había cumplido un año y Argentina vivía los peores años de su historia, ganamos nuestro primer título.
Ojalá que el invierno sudafricano nos permita repetir la victoria.

En fin, que el 11 de julio a las 20:30 se juega la final. Al final podremos ver este pronóstico (como otros tantos miles) y comprobar que no he acertado en nada, y que Honduras llegó a semifinales y Argelia se llevó la copa. O todo lo contrario.

La veda está abierta: señores y señoras, hagan sus apuestas.