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8 de julio de 2010

Mundial de Sudáfrica: el personaje del año

Se suponía que el de Sudáfrica debía ser el mundial de la consagración definitiva de Lionel Messi, Cristiano Ronaldo y Wayne Rooney. De todos o al menos de uno de ellos. También se esperaba mucho de Brasil en su conjunto y no pocos soñaban con que al menos una de las selecciones africanas consiguiera pasar de cuartos de final por primera vez en la historia. Sin embargo estas esperanzas terminaron en distintos grados de decepción.

El Mundial de Sudáfrica comenzó con dos nombres en boca de todos que se extendieron rápidamente por todo el planeta: Jabulani, ese hermoso y a la vez espantoso balón, y las vuvuzelas, esas cornetas cuyo irritante sonido tiene la dudosa virtud de conseguir que el griterío de los talk show televisivos suene como la más dulce de las melodías. El final del mundial nos ha regalado otro nombre que también ya ha alcanzado la celebridad mundial: el Pulpo Paul, el pitoniso infalible.

El cefalópodo, que vive en un acuario alemán, anunció de manera anticipada, y sin fallar, cuál sería el ganador de los partidos disputados por la selección germana. Paul, inicialmente venerado por toda Alemania y temido por los rivales, ahora corre riesgo de seguir siendo protagonista del verano, sólo que esta vez como ingrediente principal del célebre plato "pulpo a la gallega" en alguna fonda de Baviera. Y es que Paul había vaticinado que los gallegos, es decir España, derrotarían a Alemania, cosa que finalmente terminó sucediendo.


El pulpo Paul en el momento en que vaticinó la victoria de Alemania
sobre Argentina. (¡Pulpo de los hue... y la remil p... que te p..ió!)

Es tal la euforia y el apasionamiento que Paul ha generado entre los seguidores de la Roja que no sorprendería que castellanizaran su nombre y directamente pasaran a llamarlo Pablo, como si fuera un miembro más de la familia. Y es que el bicharraco éste ya está a un paso de ser considerado por parte de la afición española como un verdadero ídolo, casi a la altura de Villa, Iniesta o Xavi. Me parece que en nada se vienen las camisetas y el club de fans del pulpo...

Paul, la historia de un pulpo que ha acaparado todas las portadas y que se ha convertido ya en uno de los personajes más influyentes del año.

Paul, un pulpo que ha demostrado saber más de fútbol que buena parte de los periodistas deportivos y algún que otro entrenador (¿Argentina? ¿Francia? ¿Inglaterra? ¿Hay alguien ahí?).

Paul, un pulpo que ya se merece una película (¿Una épica, dirigida por Clint Eastwood? ¿Una de animación, a cargo de los chicos de la factoría Pixar? ¿Una de aventuras al estilo de la del delfín Flipper? ¿O más bien de terror, en plan Tiburón?).


Portada de la revista estadounidense Time, según el humorista argentino Nik.

(Debo confesar que días atrás, cuando en un informativo de televisión mostraron que Paul daba como ganador a España, instintivamente dí un salto y lo grité delante de la tele, apretando el puño y todo, como si estuviera celebrando un gol de verdad. Y bué, algunos creen en los presidentes y presidentas que votan... a mí se me da por celebrar a un pulpo que, al menos de momento, ha cumplido con "su palabra". El verano es lo que tiene, faltan las noticias y todos nos volvemos todavía un poco más estúpidos, con los medios en primer lugar).

Actualización: gracias al comentario de Vicente, pude leer la noticia ¡Cuidado con abusar de Paul! publicada por el diario español El Mundo. El texto refleja, entre otras cosas, la "preocupación" del presidente Rodríguez Zapatero ante la posibilidad de que se explote al animal (hablamos, en todo momento, única y exclusivamente del pulpo).

ZP lo ha dicho en tono jocoso. Más preocupante fue ver al ministro de Industria Miguel Sebastián soltar, aparentemente convencido de lo que decía, un discurso en el que hablaba de las supuestas mejoras económicas que traería para España una hipotética consagración el próximo domingo. Parecía un chiste sin una pizca de gracia.

Volviendo al texto de El Mundo (que figuraba entre las noticias más leídas del día), en él citan una web argentina de apuestas deportivas de recientísima creación y cuya dirección es http://www.elpulpopaul.com/. Vale la pena entrar aunque más no sea para ver las fotos e ilustraciones del octópodo.


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5 de julio de 2010

Argentina y las lecciones de Sudáfrica

Estaba claro que en este blog iba a terminar escribiendo de la participación de la selección Argentina en el Mundial de Fútbol de Sudáfrica. Aunque soñaba con hacerlo el 12 de julio, un día después de la final. Pero al igual que cuatro años atrás, llegaron los alemanes para decirnos que los cuartos de final eran la estación final del recorrido de un tren que, aunque destartalado, avanzaba e ilusionaba.

La victoria de Alemania ha sido inobjetable. Y es que cuando te meten cuatro goles en cuartos de final, poco se puede decir al respecto. De todas formas, no creo que deba hablarse de humillación. Argentina perdió pero yendo al frente, buscando la victoria primero y al menos el gol del honor al final. En ningún momento bajó los brazos ni reculó.

En este sentido, prefiero perder de esta manera y no como lo hizo Brasil, que se paralizó luego de los goles holandeses y su única reacción fue patear a los rivales y protestar al árbitro. Una manera, por cierto, muy característica de los equipos argentinos que sin embargo la selección de Maradona consiguió evitar.

La participación argentina en este mundial ha dejado conclusiones y evidencias de todo tipo, la mayoría relacionadas con cosas mal hechas. De todas maneras, me quito el sombrero ante buena parte de lo hecho por Maradona. Hasta hace un mes y medio, para mí era impensable decir o escribir algo en favor del Maradona DT. El juego que el seleccionado había mostrado a lo largo de las eliminatorias desde que Diego asumiera el cargo, había sido nefasto, casi inexistente. Lo único que tenía en claro era la propuesta ultradefensiva con la que salía a disputar los encuentros.

Sin embargo, una vez en suelo sudafricano, Maradona dijo que, viendo los delanteros que tenía, apostaría por salir a atacar. Hasta ahí, el mismo verso de siempre. Todos los que llegan al cargo de seleccionador nacional repiten el mismo mantra: “Vamos a salir a atacar en todas las canchas sin que importe el rival”.

Todos lo dicen y nadie o muy pocos lo hacen. En los últimos 30 años, sólo Marcelo Bielsa se había mostrado coherente y fiel a esa declaración. Hasta que irrumpió la versión sudafricana de Maradona.


El dolor de la derrota. Maradona, cuando la goleada alemana ya
era una realidad. Diego apostó por el juego de ataque, pero no alcanzó.


En la rueda de prensa luego de la dura derrota contra los alemanes, Maradona dijo cosas como ésta: “Me di cuenta de que adentro, como técnico y como jugador, el fútbol que gusta a la gente es éste, ir adelante, tocar, jugar. No se cumplió el sueño pero se encontró un camino, el de respetar al fútbol argentino, de tocar la pelota, de volver a las raíces. Me puedo ir mañana, pero me gustaría que estos chicos siguieran demostrando lo que son y haciendo ver el verdadero fútbol argentino, sin misterios, sin peleas”.

El Pelusa, extraño en él (y últimamente, casi en cualquier ser humano) fue capaz de rectificar, de darse cuenta de que el fútbol defensivo y amarrete por el que había apostado en las eliminatorias no era el camino a seguir. Y sobre la marcha dio un giro copernicano y apostó por una manera totalmente diferente de jugar: El arco rival como prioridad, como objetivo mayor. Y eso, en los tiempos que corren, en los que se celebran y veneran técnicos que sólo piensan en no dejar jugar al rival (Capellos, Bianchis, Mourinhos y similares) es digno de aplaudir. Maradona ha sido consecuente hasta en la derrota.

¿Significa esto que las cosas no se han hecho tan mal y que Maradona debe seguir en su cargo? Sinceramente, creo que no debe continuar. Se debe buscar otro perfil de técnico pero partiendo de los aspectos positivos que dejó la gestión de Maradona y eliminando los negativos. Se necesita un entrenador que apueste por seguir el camino del fútbol alegre y ofensivo y, sobre todo, que entienda que la mejor manera de jugar al fútbol es hacerlo de forma colectiva. Un verdadero equipo no debe entenderse como un rejunte de individualidades de las que esperar genialidades y milagros en cada partido, como ha ocurrido ahora.

Debe seguir el espíritu de Diego (el amor y la entrega por la camiseta, el anteponer la idea de espectáculo y de juego alegre antes que el mero resultadismo) pero no la persona.

Habitualmente, no suelo coincidir demasiado con los análisis del periodista argentino Juan Pablo Varsky, pero creo que su artículo Ya no podemos hablar de mala suerte incluye reflexiones muy válidas y que deben ser tenidas en cuenta.

Bajo la dirección de Maradona al frente del seleccionado ha habido demasiada improvisación, mala elección de jugadores (pongan todos los nombres que sobran y todos los que faltan) así como errores y descompensaciones descomunales: la táctica ha hecho agua por todas partes y hay jugadores que han demostrado un desquiciante desconocimiento conceptual tanto a nivel colectivo como de la posición que ocupan en la cancha.

Defensores que no saben siquiera el abecé de lo que debe hacer un defensa (Demichelis y Otamendi no están para el fútbol de élite), mediocampistas sobrevalorados y cuyas supuestas cualidades nunca se han demostrado (Verón y Di María) y otros, como Tévez, que siguen perdiéndose en declaraciones demagógicas y en actuaciones más parecidas a las de un maratonista que a las de un futbolista de calidad.

La experiencia sudafricana debe entenderse como un fin de ciclo en cuanto a las personas que han estado al frente pero como un punto y seguido en cuanto a la filosofía de juego. Necesitamos gente como Guardiola, como Pellegrini, como Rijkaard, incluso como Ángel Cappa. Y si no los tenemos en casa, pues habría que buscarlos afuera. Pero no miremos atrás, no volvamos a los supuestos nombres mágicos del fútbol vernáculo (Bianchi, Basile, Ramón Díaz, el Bambino Veira, el Tolo Gallego...). Para su renovación, Alemania se fijó en el juego de España. Nosotros bien podríamos mirarnos en estos espejos y trabajar en esa dirección.

PD1: por cierto, y aunque es demasiado aventurado hablar de favoritos, creo que España le va a ganar a Alemania. No sólo lo espero sino que creo que será así. España ni es tan cándida ni está tan descompensada como lo estuvieron ingleses y argentinos en sus enfrentamientos contra los teutones. Los dirigidos por Löw no saldrán a defenderse, y ese escenario favorece a los de Del Bosque. A España se le atragantan los equipos que se le meten excesivamente atrás (Suiza, Paraguay, Honduras) pero se crece cuando enfrente tiene un rival ambicioso. Y Alemania lo es, vaya que si lo es. Seguramente será un gran partido, con constantes idas y vueltas entre dos conjuntos que tratan bien el balón y que no saben -ni quieren- especular.

PD2: no puedo cerrar esta entrada sin poner el enlace al artículo Casale resucita de Enric González sobre la actuación argentina en el mundial, y sin citar este párrafo de ese texto:
"Debería ser el momento de preguntarse por qué Argentina funciona a la argentina, es decir, por qué no funciona, pero eso es inútil: no se va a resolver precisamente ahora uno de los grandes misterios del siglo XX".

PD3: ¿Alguien sabe cómo asesinar a cierto pulpo con dotes adivinatorias? ¡El bicho ese viene adivinando todo!

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