Mostrando entradas con la etiqueta Arsenal. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Arsenal. Mostrar todas las entradas

1 de abril de 2010

Arsenal-Barça o el fútbol como una de las bellas artes


Lujo. Cesc persigue a Messi, quien no tuvo una actuación destacada. El césped del Emirates fue la alfombra sobre la que gunners y culés brindaron una exhibición fubolística.


No defraudaron. Claro que no. ¿Cómo podrían hacer una cosa así? El encuentro de ida de los cuartos de final de la Champions League entre Arsenal y Barcelona fue un auténtico placer. Ver el enfrentamiento entre gunners y culés fue como degustar una de esas exquisiteces que pocas veces uno puede probar, pero que cuando lo hace ya nunca más olvida ese recuerdo, ese sabor. En realidad, lo de anoche fue incluso más que eso. Sobre todo los primeros 19 minutos, en los que el Barcelona emuló sobre el impecable césped del Emirates Stadium al ballet del Bolshoi con la diferencia de que sus hombres llevaban botas de fútbol en lugar de zapatillas de danza. En plena semana santa jugaron como los dioses.

De no haber sido por la soberbia actuación del arquero del Arsenal Manuel Almunia, el Barça pudo haber logrado una goleada de escándalo. Lo del equipo español tiene todavía más mérito si se consideran la instancia de la competición, la envergadura del rival y el escenario en el que se jugó. En campo ajeno el Barça jugó como en casa. E incluso mejor. Durante buena parte del partido el balón modelo Finale de Adidas con el que se disputó el encuentro fue propiedad exclusiva de los azulgrana, ayer de camiseta amarillo chillón. El cuero fue un objeto llamativo, extraño y casi inasible para los jugadores del Arsenal, que se desfondaban corriendo inútilmente detrás de él.

El Barça consiguió esto ante un equipo como el inglés que concibe el fútbol justamente a partir del control de la pelota. Acostumbrados a que sean los rivales quienes vean el esférico pasar de un lado a otro sin poder hacer casi nada, ayer los dirigidos por Arsène Wenger recibieron una clase magistral de futbol de toque, pases milimétricos y desmarques prodigiosos.

Durante buena parte del encuentro el Barcelona dispuso de una posesión de la pelota de más del 70 por ciento. Y para nada fue un dominio intrascendente o cosmético. Los chicos de Guardiola jugaron casi todo el tiempo en campo rival, ensanchando y alargando el campo a placer, trazando pases cortos, largos y combinaciones de toda clase, con velocidad, precisión y, sobre todo, mala intención. Llegaban una y otra vez a posición de gol pero la pelota no quería entrar. O mejor dicho, el que no quería que entrara era el portero Almunia, que por momentos pareció tener más de dos brazos.

Pese a encajar dos goles en la segunda parte y de estar al borde del nocaut definitivo, el Arsenal resistió y supo dar buenas muestras de su juego, que en esencia es el mismo que el del Barcelona. Cuando atacaba el Arsenal, parecía que el que lo hacía era el Barça pero con otra camiseta.

Aunque fue duda hasta último momento y estaba muy mermado físicamente, los gunners se encomendaron pese a todo a su líder, Cesc Fábregas. El catalán, formado en la Masía, tomó el timón de su equipo para alejarlo del precipicio al que lo había arrastrado el Barcelona y al que parecía a punto de precipitarse.

Con un casi desparecido Nasri y con Arshavin reemplazado a la media hora de juego, Cesc encontró a sus mejores socios en Edmilson y, sobre todo, en Theo Walcott, que ayer volvió a mostrar su mejor cara, esa que lo convirtió en una de las máximas esperanzas del fútbol inglés. El ingreso en la segunda mitad del veloz delantero fue providencial para el equipo dirigido por Wenger. Hizo un auténtico estropicio por la banda izquierda de la defensa visitante, por donde se coló para anotar el 1-2 y por donde llegaron las mejores aproximaciones del Arsenal al arco muy bien defendido, una vez más, por Víctor Valdés.

El Barcelona pudo haber goleado, terminó empatando y hasta pudo haber perdido. Estos cambios repentinos de situación, que tan perjudiciales son en otros ámbitos como la economía, son los que hacen al fútbol el deporte tan maravilloso que es.

¡Y todavía queda la revancha la semana que viene en el Camp Nou! A Wenger y a Pep habría que declararlos patrimonio de la Humanidad y mostrarles gratitud eterna. La mía la tienen hace rato.

pd: para mí, uno de los momentos más emocionantes de la noche fue cuando Wenger y Guardiola se saludaron antes del inicio del partido. El saludo fue afectuoso y Pep aprovechó para susurrarle algo al oído al alsaciano. Seguramente habrán sido palabras de admiración y agradecimiento. Llevo un buen rato recorriendo diarios y google imágenes, pero no encuentro la foto del momento del saludo. En un mundo ideal, esa foto habría sido la tapa de todos los diarios.
.

19 de marzo de 2010

A enfriar el cava: Barça y Arsenal se enfrentarán en cuartos de final de la Champions League


Cesc. El crack catalán, formado en las inferiores del Barça,
buscará eliminar al que puede ser su próximo equipo.


Messi. El argentino, que no jugó por lesión la final de 2006,
enfrentará por primera vez al equipo de su amigo Cesc.

Los dos equipos que mejor fútbol han venido mostrando en los últimos años en el panorama mundial, Barcelona y Arsenal, se enfrentarán en cuartos de final de la Champions League. Los caprichos del sorteo han querido que estas dos escuadras que partido tras partido se empeñan en demostrar que el fútbol es también belleza y estética además de esfuerzo y sudor, tengan que eliminarse para seguir en la competición.

El bolillero ha sido cruel y generoso a la vez. Cruel porque semejante duelo debería darse en la final (como ya ocurrió en 2006 cuando en París el por entonces Barça de Rijkaard y Ronaldinho se impuso al Arsenal de Henry); cruel porque uno de los equipos quedará, lógicamente, apeado en cuartos de la competición. Y generoso porque regalará a los aficionados un duelo a dos partidos que podría deparar lo mejor de toda la temporada, Mundial de Sudáfrica aparte.

Los dos máximos representantes del fútbol champagne (fútbol cava en el caso de los catalanes, no vayamos a herir susceptibilidades) se verán las caras. Superficialmente, no existe derivación alguna ni contaminación mutua en la evolución de ambos equipos. El “parentesco” entre ambos viene dado por la similar filosofía futbolística que ambos profesan. Arsène Wenger, técnico de los gunners y auténtico padre de esa hermosa criatura en la que se ha convertido el cuadro londinense desde su llegada en septiembre de 1996, no tiene un pasado culé. Y el Barça de hoy es hijo legítimo de la escuela holandesa de los 70.

Aunque si miramos con un poquito de detenimiento, el parentesco de sangre es obvio y tiene nombre y apellido: Cesc Fábregas. El futbolista catalán (¿medio centro? ¿trescuartista? ¿futbolista total?), santo y seña del Arsenal, esencia misma del equipo, creador, intérprete y director por antonomasia del juego que practican los ingleses, es también un producto culé con denominación de origen. Formado en la Masía - la fabulosa cantera del Barcelona que en los últimos años ha regalado al fútbol mundial jugadores de la talla de Pep Guardiola, Iván de la Peña, Xavi Hernández, Andrés Iniesta y Lionel Messi, entre otros-, Cesc es el eslabón que une y hermana a estos dos equipos.

Dejando de lado las cuestiones cronológicas y parentales, puede hablarse de un enfrentamiento entre el Maestro (Barcelona) y el alumno aventajado (Arsenal). Wenger lleva tiempo desarrollando el juego más vistoso y exquisito de Inglaterra, pero con una importante sequía de títulos en los últimos años. La última vez que el Arsenal ganó la Premier fue en 2004 y desde la FA Cup ganada en 2005 no ha vuelto a festejar nada. Y en Europa su camino ha sido bastante frustrante hasta el momento. Lo más lejos a lo que ha llegado ha sido justamente aquella final de 2006 perdida ante los azulgranas.

El año pasado fueron aplastados en las semifinales por el Manchester United de Cristiano Ronaldo. Y este año en la Premier en sus enfrentamientos ante los pesos pesados de la competición, el United y el Chelsea, los de Wenger salieron escaldados, demostrando que el exceso de juventud y una cierta descompensación entre sus líneas hacen que el Arsenal esté todavía medio escalón por debajo.

Para el Barcelona jugar contra un equipo como el Arsenal, que tiene sus mismas (y poderosas) virtudes, puede ser un arma de doble filo.

Por su parte el Barcelona de Guardiola no es otra cosa que la concreción del ideal del Arsenal. A un juego que despierta la admiración incluso del más negado para la lírica, le suma una contundencia tremenda. La temporada pasada, la del debut de Guardiola como preparador del primer equipo, ganó los seis títulos que disputó. Por lo tanto, es el Barça el favorito.

Sin embargo hacer juegos delante del espejo (¿qué otra cosa sino significa enfrentar al Arsenal?) puede resultar muy arriesgado para los catalanes. Un equipo con tus mismas (y poderosas) virtudes puede ser un arma de doble filo. En cualquier caso, el duelo permitirá ver sobre el mismo terreno de juego a gente del calibre de Xavi, Iniesta, Messi, Puyol, Piqué, Ibrahimovic, Nasri, Cesc, Arshavin, Vermaelen...

En fin, que semejante duelo habría que verlo no solo con copa de champagne/cava en la mano, sino que uno debería también ir vestido de traje y corbata. Creo que voy a tener que poner a calentar la plancha y lustrar los zapatos antes de ir al bar....


Emparejamientos cuartos de final de la Champions League 2010:
(ida: 30/31 marzo; vuelta: 6/7 abril)

* Olympique Lyon (FRA) - Burdeos (FRA)
* Bayern Múnich (ALE) - Manchester United (ING)
* Arsenal (ING) - Barcelona (ESP)
* Inter Milan (ITA) - CSKA Moscú (RUS)

.

9 de marzo de 2010

Resumen de prensa





La barbarie y el horror en Nigeria

Desde Nigeria llegan postales del horror. El último domingo fue, desgraciadamente, otro “domingo sangriento”. Ese día por la mañana la barbarie se hizo presente en la población de Jos, ubicada al norte del país. Un grupo de hombres que cargaba consigo armas de fuego y machetes, provocó una descomunal matanza: más de 500 personas (entre ellos, muchos niños, mujeres y ancianos) fueron masacrados. Un nuevo episodio de violencia que se enmarca en un conflicto étnico-religioso entre musulmanes y católicos que tiene además raíces económicas y políticas.

En lo que terminó siendo una macabra premonición, la noche del sábado TV3 emitió Hotel Rwanda, la película protagonizada por Don Cheadle y que narra la matanza de hutus sobre tutsis, perpetrada en 1994 en Ruanda, también con armas de fuego y machetes.

Aquello derivó en un genocidio de enormes proporciones (se calculan que fueron asesinadas entre 500.000 y 1 millón de personas) ante la pasividad de Occidente. Esperemos que no se repita la historia.

"Disturbios religiosos en Nigeria" (La Vanguardia)


Censura en Valencia
El Partido Popular de Valencia se ha vuelto a cubrir de gloria. En una nueva muestra de prepotencia y miopía política, decidió de manera fulminante censurar una muestra de fotoperiodismo a poco de que ésta quedara inaugurada. El Museo Valenciano de la Ilustración y la Modernidad (MUVIM), que depende de la Diputación de Valencia (gobernada por el PP), había anunciado para el jueves pasado la inauguración de la muestra “Fragmentos de un año”, que incluía una selección de las fotografías más destacadas tomadas durante el último año por fotógrafos de los periódicos valencianos.

Pero al diputado Máximo Caturla, que asistió al acto inaugural, no le gustaron unas cuantas de las instantáneas que colgaban de los muros del MUVIM. Casualmente, se trataba de un grupo de fotos en las que aparecen importantes figuras del PP valenciano quienes, al parecer de Caturla, no salían muy beneficiados que digamos. Seguidamente, Román de la Calle, director del MUVIM, fue conminado a retirar esas fotos. A raíz de ello, y luego de casi siete años en el cargo, De la Calle presentó el lunes por la mañana su renuncia de manera indeclinable.

Al PP el tiro le salió por la culata: colectivos de prensa, figuras de la política y del periodismo así como cientos de ciudadanos anónimos de todo el país, manifestaron su rechazo a la arrogancia del PP valenciano y expresaron su apoyo y solidaridad con De la Calle, quien se fue pronunciando una frase que lo retrata de pies a cabeza: “Sin ética no hay estética”. De la Calle, que es precisamente catedrático de Estética y Teoría de las Artes, justificó su decisión diciendo que "uno debe poder dormir tranquilo, ir con la cara alta por la calle y, sobre todo, que sus hijos estén orgullosos de uno".

En una época en que las figuras públicas que protagonizan escándalos de toda índole en lugar de renunciar se aferran a sus cargos cual náufragos a una tabla de salvación, la decisión de De la Calle no deja de sorprender. Gratamente.

"El director del Muvim dimite tras censurar la diputación las fotos sobre el caso Gürtel" (Diario Levante)

Escándalos en las Iglesias alemanas
Los casos de pederastia dentro de la iglesia católica se suceden unos tras otros y ya casi ni sorprenden. Aunque indignan, y mucho. Además de por el daño que infligen a las víctimas, molesta la doble moral, el proteccionismo y la impunidad de los culpables, y la opacidad informativa.

La última “actualización” en asuntos que mezclan sexo, sotanas y jóvenes dentro de la jerarquía católica, proviene de Alemania y salpica muy de cerca al Papa Benedicto XVI, de nombre civil Joseph Ratzinger. Su hermano Georg Ratzinger fue director del afamado Coro de la Catedral de Ratisbona entre los años 1964 y 1993. Hace pocas semanas se supo que durante 15 años (de 1958 a 1973) se sucedieron los actos de abuso sexual sobre los jóvenes integrantes de ese coro por parte de profesores de religión.

Sin embargo recién en marzo de 2010 a las autoridades eclesiásticas se les ha ocurrido que esos hechos merecen ser investigados.

De manera totalmente opuesta, y demostrando que hay que saber admitir los errores y cargar con las consecuencias, la hasta hace poco presidenta de la Iglesia Evangélica Alemana, Margot Kässmann, renunció a ese cargo luego de dar positivo en un control de alcoholemia cuando conducía.

Kässmann, que en varias oportunidades condenó públicamente la actitud de la Iglesia Católica frente a los escándalos sexuales así como sus posiciones sobre los homosexuales, el celibato o el uso de preservativos, explicó su decisión de renunciar diciendo lo siguiente: “Mi corazón me dice con toda claridad que no puedo mantenerme en el cargo con la suficiente autoridad (…). Cometí un grave error y me arrepiento de ello”.

El contraste entre las maneras de actuar es brutal. Acostumbrados como estamos a ver cómo se protege a violadores dentro de la Iglesia Católica o cómo en el terreno político y empresarial los casos de corrupción se suceden a la vista del público sin que los involucrados tengan al menos la decencia de renunciar a sus cargos, actitudes como las de Román de la Calle y Margot Kässmann (provocadas por razones muy diferentes) son merecedoras de respeto.

"Abusos continuados a niños en el coro dirigido por Georg Ratzinger" (El País)

"La obispa que bebió" (El País)


Maravilla en el Emirates
El sábado el Arsenal derrotó en su estadio por 3 a 1 al Burnley y sigue prendido en la lucha por ganar la Premier. No fue un partido brillante de los de Arsene Wenger ni de Cesc Fábregas, que se retiró a los 36 minutos del primer tiempo. Sin embargo, ese tiempo le bastó al catalán para participar de la enésima jugada de colección que nos vienen regalando los gunners esta temporada.

En el minuto 34, y ya con evidentes muestras de estar lesionado, Cesc recibió la pelota sobre el balcón del área grande, dio una vuelta sobre sí mismo para desprenderse de un marcador y cedió el cuero al francés Nasri. Con al menos cinco defensas dentro del área y prestos a lanzarse encima de Nasri, sucedió lo maravilloso: Cesc metió un pique corto a espaldas de los defensas, que no le quitaban ojo al balón; Nasri, que se ha convertido en el mejor socio del catalán, lo vio escabullirse en el área, frotó la lámpara del genio, y regaló un pase magnifico al español para que anotara el 1 a 0 parcial.

Acorralado por los defensas y sin aparentes opciones para jugar el balón, Nasri picó la pelota por encima de la cabeza de cuatro defensores que, cuando quisieron darse cuenta de adónde había ido a parar, vieron como Cesc ya festejaba y corría a abrazarse con Nasri.

A los defensas se les quedó cara de bobo, y a los que vimos la jugada, también. Si clican aquí entenderán por qué.


.

27 de diciembre de 2009

Cesc Fábregas, 23 minutos de fútbol total



Maestro. 23 minutos le bastaron a Cesc para tumbar al
Aston Villa y firmar una actuación antológica.




A la red. Momento en que Cesc ejecuta el tiro libre con el
que anotaría el primero de sus dos goles frente a los "villanos".


Se enfrentaban esta tarde en el Emirates Stadium el local, Arsenal, y el Aston Villa, tercero y cuarto clasificados hasta ese momento en la liga inglesa. Habiendo pinchado el día antes el Chelsea, el Boxing Day se presentaba como una gran oportunidad para ambos conjuntos de acortar distancias con el líder del campeonato. Partido importante y con mucho en juego, por tanto. Y el primer tiempo fue muy disputado, con cada conjunto haciendo gala de las señas que los distinguen: vocación ofensiva inquebrantable, juego de toque dinámico, desmarques y triangulaciones constantes por parte de los gunners; y líneas bien juntadas, firmeza en el fondo, presión constante y actitud presta para el contraataque por el lado de los villanos.

Las situaciones, aunque no demasiadas, se repartieron por ambos lados, lo mismo que la posesión del balón, a partes prácticamente iguales. El Arsenal sabía que no podía dejar pasar la oportunidad, sobre todo porque se enfrentaba al rival que a día de hoy es su mayor amenaza en la lucha por un lugar en los puestos de Champions League.

El final de la primera parte y el inicio de la segunda mostraron a un Arsenal más decidido pero al que le faltaba la claridad. Por eso, a los 12 minutos del complemento, el técnico Arsene Wenger decidió arriesgar y mandó al terreno de juego a Cesc Fábregas, que venía de una lesión muscular que lo tuvo casi dos semanas fuera. Y fue entrar el español y revolucionar el partido. No sólo eso: lo de Cesc fue absolutamente deslumbrante. Desde el momento mismo en que puso el primer pie en el césped, el encuentro dio un vuelco espectacular. A partir del juego de Cesc, el Arsenal se activó, el Aston Villa se refugió en su área olvidándose del contraataque, y el futbolista catalán no hizo más que brillar.

El de Arenys de Mar sacó el manual de estilo del futbolista total y en apenas 23 minutos dio una lección magistral de cómo se juega a este deporte. El Arsenal no puede entenderse sin Cesc, santo y seña del equipo londinense, el combinado que junto al Barcelona practica el mejor fútbol de Europa desde hace algunos años. Todas las pelotas pasan por los pies de Cesc. Corta el juego del rival, ordena tácticamente a sus compañeros, es el primero en sacrificarse cuando el contrario tiene el balón y dirige el juego de su equipo con mano de hierro. Pero no solo eso, también tiene llegada y gol.

Una vez ingresado al terreno de juego frente al Aston Villa, de manera instantánea comenzó a fluir el buen juego por el lado del Arsenal y empezaron a multiplicarse las posibilidades de gol. No importó que Cesc estuviera frío, ni que lo recomendable fuera que, viniendo de una lesión muscular, se dosificara en los esfuerzos. El futbolista catalán, ex compañero de Messi en las inferiores del Barça, no entiende de esas cosas. Es un competidor nato, y tiene la virtud de trasladar esa actitud a sus compañeros. A partir de su presencia, Nasri, Diaby y Arshavin también se encendieron. Así, a los 8 minutos de estar en la cancha sufrió una falta sobre el borde del área que él mismo se encargó de ejecutar con precisión: pelota con mucha rosca, girando y acelerándose más a medida que se acercaba al arco, haciendo absolutamente inútil la estirada del portero Friedel, de gran actuación pese a los tres goles que terminó encajando.

Cesc desquició a sus rivales, que se vieron impotentes ante el juego del catalán. Una muestra fue esa jugada en la que en un balón muy disputado en la mitad de la cancha le tiró un delicioso sombrero a su compatriota Cuéllar, que se vio obligado a tumbar al 4 del Arsenal, que se iba lanzado de cara a la portería contraria. La jugada le valió la amarilla al defensor del Aston Villa y dio todavía más alas a unos cañoneros que ya estaban desbocados en búsqueda de más goles. El segundo tanto llegó en el minuto 80. Pérdida de un balón en ataque por parte del Villa, pelotazo largo para la escapada de Theo Walcott por la banda derecha, pique de Cesc por el centro y definición perfecta ante la salida de Friedel y con tres defensas a punto de rebanarle los talones. Nunca llegaron.

En esa jugada, Cesc volvió a resentirse de su lesión y tuvo que ser reemplazado. Estuvo 23 minutos en el campo y le alcanzó para marcarse una actuación no sólo antológica sino también pedagógica: ningún entrenador de fútbol puede prescindir del DVD de esos 23 minutos de Fábregas, que deben servir para la enseñanza de la práctica futbolística. (En el minuto 91, en gran jugada personal, Diaby puso el definitivo 3-0).

Se retiró Cesc, envuelto en la ovación de la grada y de sus propios compañeros, que lo aplaudieron en la cancha. Aplausos que algunos evitaron, como los jugadores y técnico rivales, que seguro sintieron el impulso de hacerlo pero debieron contenerse; aplausos que otros muchos, miles, acompañamos desde diferentes partes del mundo frente a una pantalla de televisor.