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19 de marzo de 2010

A enfriar el cava: Barça y Arsenal se enfrentarán en cuartos de final de la Champions League


Cesc. El crack catalán, formado en las inferiores del Barça,
buscará eliminar al que puede ser su próximo equipo.


Messi. El argentino, que no jugó por lesión la final de 2006,
enfrentará por primera vez al equipo de su amigo Cesc.

Los dos equipos que mejor fútbol han venido mostrando en los últimos años en el panorama mundial, Barcelona y Arsenal, se enfrentarán en cuartos de final de la Champions League. Los caprichos del sorteo han querido que estas dos escuadras que partido tras partido se empeñan en demostrar que el fútbol es también belleza y estética además de esfuerzo y sudor, tengan que eliminarse para seguir en la competición.

El bolillero ha sido cruel y generoso a la vez. Cruel porque semejante duelo debería darse en la final (como ya ocurrió en 2006 cuando en París el por entonces Barça de Rijkaard y Ronaldinho se impuso al Arsenal de Henry); cruel porque uno de los equipos quedará, lógicamente, apeado en cuartos de la competición. Y generoso porque regalará a los aficionados un duelo a dos partidos que podría deparar lo mejor de toda la temporada, Mundial de Sudáfrica aparte.

Los dos máximos representantes del fútbol champagne (fútbol cava en el caso de los catalanes, no vayamos a herir susceptibilidades) se verán las caras. Superficialmente, no existe derivación alguna ni contaminación mutua en la evolución de ambos equipos. El “parentesco” entre ambos viene dado por la similar filosofía futbolística que ambos profesan. Arsène Wenger, técnico de los gunners y auténtico padre de esa hermosa criatura en la que se ha convertido el cuadro londinense desde su llegada en septiembre de 1996, no tiene un pasado culé. Y el Barça de hoy es hijo legítimo de la escuela holandesa de los 70.

Aunque si miramos con un poquito de detenimiento, el parentesco de sangre es obvio y tiene nombre y apellido: Cesc Fábregas. El futbolista catalán (¿medio centro? ¿trescuartista? ¿futbolista total?), santo y seña del Arsenal, esencia misma del equipo, creador, intérprete y director por antonomasia del juego que practican los ingleses, es también un producto culé con denominación de origen. Formado en la Masía - la fabulosa cantera del Barcelona que en los últimos años ha regalado al fútbol mundial jugadores de la talla de Pep Guardiola, Iván de la Peña, Xavi Hernández, Andrés Iniesta y Lionel Messi, entre otros-, Cesc es el eslabón que une y hermana a estos dos equipos.

Dejando de lado las cuestiones cronológicas y parentales, puede hablarse de un enfrentamiento entre el Maestro (Barcelona) y el alumno aventajado (Arsenal). Wenger lleva tiempo desarrollando el juego más vistoso y exquisito de Inglaterra, pero con una importante sequía de títulos en los últimos años. La última vez que el Arsenal ganó la Premier fue en 2004 y desde la FA Cup ganada en 2005 no ha vuelto a festejar nada. Y en Europa su camino ha sido bastante frustrante hasta el momento. Lo más lejos a lo que ha llegado ha sido justamente aquella final de 2006 perdida ante los azulgranas.

El año pasado fueron aplastados en las semifinales por el Manchester United de Cristiano Ronaldo. Y este año en la Premier en sus enfrentamientos ante los pesos pesados de la competición, el United y el Chelsea, los de Wenger salieron escaldados, demostrando que el exceso de juventud y una cierta descompensación entre sus líneas hacen que el Arsenal esté todavía medio escalón por debajo.

Para el Barcelona jugar contra un equipo como el Arsenal, que tiene sus mismas (y poderosas) virtudes, puede ser un arma de doble filo.

Por su parte el Barcelona de Guardiola no es otra cosa que la concreción del ideal del Arsenal. A un juego que despierta la admiración incluso del más negado para la lírica, le suma una contundencia tremenda. La temporada pasada, la del debut de Guardiola como preparador del primer equipo, ganó los seis títulos que disputó. Por lo tanto, es el Barça el favorito.

Sin embargo hacer juegos delante del espejo (¿qué otra cosa sino significa enfrentar al Arsenal?) puede resultar muy arriesgado para los catalanes. Un equipo con tus mismas (y poderosas) virtudes puede ser un arma de doble filo. En cualquier caso, el duelo permitirá ver sobre el mismo terreno de juego a gente del calibre de Xavi, Iniesta, Messi, Puyol, Piqué, Ibrahimovic, Nasri, Cesc, Arshavin, Vermaelen...

En fin, que semejante duelo habría que verlo no solo con copa de champagne/cava en la mano, sino que uno debería también ir vestido de traje y corbata. Creo que voy a tener que poner a calentar la plancha y lustrar los zapatos antes de ir al bar....


Emparejamientos cuartos de final de la Champions League 2010:
(ida: 30/31 marzo; vuelta: 6/7 abril)

* Olympique Lyon (FRA) - Burdeos (FRA)
* Bayern Múnich (ALE) - Manchester United (ING)
* Arsenal (ING) - Barcelona (ESP)
* Inter Milan (ITA) - CSKA Moscú (RUS)

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30 de noviembre de 2009

Barça 1 - Real Madrid 0: partido muy serio en el Camp Nou





1) Figuras. Carles Puyol y Kaká fueron lo más destacado de
sus respectivos equipos.

2) ¡Que te calles! Iniesta no se anduvo con vueltas y mandó a
callar a Cristiano Ronaldo, que se quejó todo el tiempo que estuvo en el campo.


Aunque en el momento en que me dispongo a escribir estas líneas aún no se han cumplido 24 horas del partido jugado entre Barcelona y el Real Madrid, calculo que a estas alturas cualquier persona medianamente decente estará no solo enterada del resultado final sino lo bastante informada de los detalles del encuentro.

Aunque no será uno de los partidos más recordados (ninguno de los dos equipos brilló, apenas hubo situaciones claras por bando y goles no se gritaron más que uno, el de Ibrahimovic que le dio la victoria a los azulgrana), sí hay que señalar que fue un choque vibrante entre dos rivales de muchos kilates. En teoría, esto es lo menos que se puede esperar cuando se enfrentan dos plantillas con tantos recursos y súper estrellas. Pero la historia de los grandes derbys, además de enfrentamientos épicos y de recuerdo imborrable, también está plagada de fiascos. Anoche, afortunadamente, esto último no sucedió.

Si bien se presumía que el Real Madrid se mostraría mucho más sólido que en las últimas presentaciones, la imagen que dejaron ayer los dirigidos por Pellegrini, sobre todo en el primer tiempo, fue incluso mejor de la que se esperaba.

Cuando más se echaba en falta ese Madrid imponente e intimidante prometido por la chequera de Florentino Pérez y que en lo que llevaba de temporada apenas si se había insinuado un par de veces ante rivales menores, el conjunto merengue decidió hacer acto de presencia justo en el lugar más señalado: el campo de su eterno rival, actual monarca en ejercicio del fútbol mundial.

En una disputada primera parte, los madridistas controlaron el partido y dejaron la mejor imagen. Y si no se fueron con ventaja en el marcador, fue por el acierto de Víctor Valdés ante Cristiano Ronaldo, quien dispuso de una inmejorable situación luego de una magnífica asistencia de Kaká. Y por la soberbia actuación de Carles Puyol, que salvó in extremis dos goles cantados arrojándose como un poseso, primero a los pies de Marcelo y luego a los de Higuaín, para tapar sendos remates y cuando el gol parecía algo inevitable. No por nada fue el más elogiado por su técnico y compañeros al terminar el encuentro.

Del lado del Madrid lo mejor coincidió, y no por casualidad, con el mejor partido de Kaká desde que llegó a la Casa Blanca. Aunque está aún lejos de la brillantez y la regularidad que exhibiera en el Milan, el ex futbolista del São Paulo y Balón de Oro en 2007 empieza a dar señales de querer volver por sus fueros.

En el segundo tiempo se desinfló Kaká y con él todo el Madrid; y aunque el Barcelona llegó a jugar media hora con un hombre menos por la expulsión de Busquets, fueron los de Guardiola los que contaron con las mejores ocasiones, como esa que falló Messi ante Casillas cuando el partido ya se moría.

Al final, resultado, expulsiones y merecimientos aparte, uno se queda con la sensación de haber visto un partido entre dos rivales que estuvideron a un nivel muy serio y que seguramente saldrán reforzados del choque. El Barça por haber ganado con uno menos, arrebatándole de paso la punta del campeonato a su rival de ayer. Y el Madrid porque al fin ha estado a la altura de lo mínimo que se espera de un equipo con su historia y actual plantilla.

Lo irritante: las continuas y exageradas quejas de Cristiano Ronaldo, como siempre más pendiente de sí mismo y de influenciar al árbitro con sus reclamos y mohínes constantes. El Llorón de Oro y el FIFA World Quejica son todos para él este año.

Lo memorable: la reacción de Iniesta cuando Cristiano Ronaldo lo acusó de piscinero y de fingir una falta. El habitualmente imperturbable Iniesta se le fue al humo a la prima donna portuguesa y la mandó callar. Consultado luego por los periodistas, el crack culé se justificó diciendo que C. Ronaldo no es precisamente el más indicado de acusar a los demás de fingir o exagerar faltas. Beso y medalla para Iniesta.
(Click aquí para ver el momento en que Iniesta se encara con C. Ronaldo)