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1 de abril de 2010

Arsenal-Barça o el fútbol como una de las bellas artes


Lujo. Cesc persigue a Messi, quien no tuvo una actuación destacada. El césped del Emirates fue la alfombra sobre la que gunners y culés brindaron una exhibición fubolística.


No defraudaron. Claro que no. ¿Cómo podrían hacer una cosa así? El encuentro de ida de los cuartos de final de la Champions League entre Arsenal y Barcelona fue un auténtico placer. Ver el enfrentamiento entre gunners y culés fue como degustar una de esas exquisiteces que pocas veces uno puede probar, pero que cuando lo hace ya nunca más olvida ese recuerdo, ese sabor. En realidad, lo de anoche fue incluso más que eso. Sobre todo los primeros 19 minutos, en los que el Barcelona emuló sobre el impecable césped del Emirates Stadium al ballet del Bolshoi con la diferencia de que sus hombres llevaban botas de fútbol en lugar de zapatillas de danza. En plena semana santa jugaron como los dioses.

De no haber sido por la soberbia actuación del arquero del Arsenal Manuel Almunia, el Barça pudo haber logrado una goleada de escándalo. Lo del equipo español tiene todavía más mérito si se consideran la instancia de la competición, la envergadura del rival y el escenario en el que se jugó. En campo ajeno el Barça jugó como en casa. E incluso mejor. Durante buena parte del partido el balón modelo Finale de Adidas con el que se disputó el encuentro fue propiedad exclusiva de los azulgrana, ayer de camiseta amarillo chillón. El cuero fue un objeto llamativo, extraño y casi inasible para los jugadores del Arsenal, que se desfondaban corriendo inútilmente detrás de él.

El Barça consiguió esto ante un equipo como el inglés que concibe el fútbol justamente a partir del control de la pelota. Acostumbrados a que sean los rivales quienes vean el esférico pasar de un lado a otro sin poder hacer casi nada, ayer los dirigidos por Arsène Wenger recibieron una clase magistral de futbol de toque, pases milimétricos y desmarques prodigiosos.

Durante buena parte del encuentro el Barcelona dispuso de una posesión de la pelota de más del 70 por ciento. Y para nada fue un dominio intrascendente o cosmético. Los chicos de Guardiola jugaron casi todo el tiempo en campo rival, ensanchando y alargando el campo a placer, trazando pases cortos, largos y combinaciones de toda clase, con velocidad, precisión y, sobre todo, mala intención. Llegaban una y otra vez a posición de gol pero la pelota no quería entrar. O mejor dicho, el que no quería que entrara era el portero Almunia, que por momentos pareció tener más de dos brazos.

Pese a encajar dos goles en la segunda parte y de estar al borde del nocaut definitivo, el Arsenal resistió y supo dar buenas muestras de su juego, que en esencia es el mismo que el del Barcelona. Cuando atacaba el Arsenal, parecía que el que lo hacía era el Barça pero con otra camiseta.

Aunque fue duda hasta último momento y estaba muy mermado físicamente, los gunners se encomendaron pese a todo a su líder, Cesc Fábregas. El catalán, formado en la Masía, tomó el timón de su equipo para alejarlo del precipicio al que lo había arrastrado el Barcelona y al que parecía a punto de precipitarse.

Con un casi desparecido Nasri y con Arshavin reemplazado a la media hora de juego, Cesc encontró a sus mejores socios en Edmilson y, sobre todo, en Theo Walcott, que ayer volvió a mostrar su mejor cara, esa que lo convirtió en una de las máximas esperanzas del fútbol inglés. El ingreso en la segunda mitad del veloz delantero fue providencial para el equipo dirigido por Wenger. Hizo un auténtico estropicio por la banda izquierda de la defensa visitante, por donde se coló para anotar el 1-2 y por donde llegaron las mejores aproximaciones del Arsenal al arco muy bien defendido, una vez más, por Víctor Valdés.

El Barcelona pudo haber goleado, terminó empatando y hasta pudo haber perdido. Estos cambios repentinos de situación, que tan perjudiciales son en otros ámbitos como la economía, son los que hacen al fútbol el deporte tan maravilloso que es.

¡Y todavía queda la revancha la semana que viene en el Camp Nou! A Wenger y a Pep habría que declararlos patrimonio de la Humanidad y mostrarles gratitud eterna. La mía la tienen hace rato.

pd: para mí, uno de los momentos más emocionantes de la noche fue cuando Wenger y Guardiola se saludaron antes del inicio del partido. El saludo fue afectuoso y Pep aprovechó para susurrarle algo al oído al alsaciano. Seguramente habrán sido palabras de admiración y agradecimiento. Llevo un buen rato recorriendo diarios y google imágenes, pero no encuentro la foto del momento del saludo. En un mundo ideal, esa foto habría sido la tapa de todos los diarios.
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19 de marzo de 2010

A enfriar el cava: Barça y Arsenal se enfrentarán en cuartos de final de la Champions League


Cesc. El crack catalán, formado en las inferiores del Barça,
buscará eliminar al que puede ser su próximo equipo.


Messi. El argentino, que no jugó por lesión la final de 2006,
enfrentará por primera vez al equipo de su amigo Cesc.

Los dos equipos que mejor fútbol han venido mostrando en los últimos años en el panorama mundial, Barcelona y Arsenal, se enfrentarán en cuartos de final de la Champions League. Los caprichos del sorteo han querido que estas dos escuadras que partido tras partido se empeñan en demostrar que el fútbol es también belleza y estética además de esfuerzo y sudor, tengan que eliminarse para seguir en la competición.

El bolillero ha sido cruel y generoso a la vez. Cruel porque semejante duelo debería darse en la final (como ya ocurrió en 2006 cuando en París el por entonces Barça de Rijkaard y Ronaldinho se impuso al Arsenal de Henry); cruel porque uno de los equipos quedará, lógicamente, apeado en cuartos de la competición. Y generoso porque regalará a los aficionados un duelo a dos partidos que podría deparar lo mejor de toda la temporada, Mundial de Sudáfrica aparte.

Los dos máximos representantes del fútbol champagne (fútbol cava en el caso de los catalanes, no vayamos a herir susceptibilidades) se verán las caras. Superficialmente, no existe derivación alguna ni contaminación mutua en la evolución de ambos equipos. El “parentesco” entre ambos viene dado por la similar filosofía futbolística que ambos profesan. Arsène Wenger, técnico de los gunners y auténtico padre de esa hermosa criatura en la que se ha convertido el cuadro londinense desde su llegada en septiembre de 1996, no tiene un pasado culé. Y el Barça de hoy es hijo legítimo de la escuela holandesa de los 70.

Aunque si miramos con un poquito de detenimiento, el parentesco de sangre es obvio y tiene nombre y apellido: Cesc Fábregas. El futbolista catalán (¿medio centro? ¿trescuartista? ¿futbolista total?), santo y seña del Arsenal, esencia misma del equipo, creador, intérprete y director por antonomasia del juego que practican los ingleses, es también un producto culé con denominación de origen. Formado en la Masía - la fabulosa cantera del Barcelona que en los últimos años ha regalado al fútbol mundial jugadores de la talla de Pep Guardiola, Iván de la Peña, Xavi Hernández, Andrés Iniesta y Lionel Messi, entre otros-, Cesc es el eslabón que une y hermana a estos dos equipos.

Dejando de lado las cuestiones cronológicas y parentales, puede hablarse de un enfrentamiento entre el Maestro (Barcelona) y el alumno aventajado (Arsenal). Wenger lleva tiempo desarrollando el juego más vistoso y exquisito de Inglaterra, pero con una importante sequía de títulos en los últimos años. La última vez que el Arsenal ganó la Premier fue en 2004 y desde la FA Cup ganada en 2005 no ha vuelto a festejar nada. Y en Europa su camino ha sido bastante frustrante hasta el momento. Lo más lejos a lo que ha llegado ha sido justamente aquella final de 2006 perdida ante los azulgranas.

El año pasado fueron aplastados en las semifinales por el Manchester United de Cristiano Ronaldo. Y este año en la Premier en sus enfrentamientos ante los pesos pesados de la competición, el United y el Chelsea, los de Wenger salieron escaldados, demostrando que el exceso de juventud y una cierta descompensación entre sus líneas hacen que el Arsenal esté todavía medio escalón por debajo.

Para el Barcelona jugar contra un equipo como el Arsenal, que tiene sus mismas (y poderosas) virtudes, puede ser un arma de doble filo.

Por su parte el Barcelona de Guardiola no es otra cosa que la concreción del ideal del Arsenal. A un juego que despierta la admiración incluso del más negado para la lírica, le suma una contundencia tremenda. La temporada pasada, la del debut de Guardiola como preparador del primer equipo, ganó los seis títulos que disputó. Por lo tanto, es el Barça el favorito.

Sin embargo hacer juegos delante del espejo (¿qué otra cosa sino significa enfrentar al Arsenal?) puede resultar muy arriesgado para los catalanes. Un equipo con tus mismas (y poderosas) virtudes puede ser un arma de doble filo. En cualquier caso, el duelo permitirá ver sobre el mismo terreno de juego a gente del calibre de Xavi, Iniesta, Messi, Puyol, Piqué, Ibrahimovic, Nasri, Cesc, Arshavin, Vermaelen...

En fin, que semejante duelo habría que verlo no solo con copa de champagne/cava en la mano, sino que uno debería también ir vestido de traje y corbata. Creo que voy a tener que poner a calentar la plancha y lustrar los zapatos antes de ir al bar....


Emparejamientos cuartos de final de la Champions League 2010:
(ida: 30/31 marzo; vuelta: 6/7 abril)

* Olympique Lyon (FRA) - Burdeos (FRA)
* Bayern Múnich (ALE) - Manchester United (ING)
* Arsenal (ING) - Barcelona (ESP)
* Inter Milan (ITA) - CSKA Moscú (RUS)

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15 de marzo de 2010

Primera victoria de Alonso con Ferrari y nueva exhibición de Messi


Aquí estoy yo. El piloto asturiano se estrenó en Ferrari con una victoria. La escudería italiana volverá a pelear por los títulos este año.


Tricota. Messi celebra su tercer gol al Valencia, el cuarto hat trick que consigue con la camiseta del Barça.

Al fin llegó el día de ver a Fernando Alonso conduciendo un Ferrari. Y el asturiano no desaprovechó la oportunidad de estrenarse con una victoria más que importante. Luego de su salida traumática de McLaren en 2007 (cuando terminó igualado con su compañero Lewis Hamilton a un punto del campeón Kimi Raikkonen) y de pasar dos años penando en Renault, algunos habían aprovechado para cuestionar el talento y la capacidad del piloto español.

Por eso la victoria de ayer en el Gran Premio de Bahrein significó mucho más que arrancar el campeonato con buen pie. Fue también la vuelta por sus fueros de un bicampeón mundial herido en su orgullo y con ganas de volver a demostrar que Ferrari no lo fue a buscar por casualidad.

Los golpes que se dio en el pecho al salir del coche fueron claros: “Estoy de vuelta”, vino a decir el asturiano. Está claro que una golondrina no hace verano y que es demasiado pronto para hacer pronósticos. Pero lo que parece seguro es que a diferencia de lo que ocurrió en la temporada pasada, los coches de la escudería del cavallino rampante lucharán por el mundial de pilotos y el de constructores.

Alonso no lo tendrá nada fácil en su intento por lograr su tercer campeonato: Vettel, Massa y Hamilton, seguramente en ese orden, serán sus principales rivales. De hecho durante buena parte de la carrera en Bahrein la victoria parecía cantada en favor de Vettel. Pero el Red Bull falló cuando menos se esperaba y el piloto alemán apenas si pudo acabar cuarto.

Con este resultado Alonso se convierte en el cuarto piloto de la historia capaz de conseguir una victoria en su debut con Ferrari. Hasta ayer sólo lo habían conseguido Mario Andretti (1971), Nigel Mansell (1989) y Kimi Raikkonen (2007). Ni Schumacher, ni Prost ni el gran Juan Manuel Fangio lo habían logrado.

Otro dato para alimentar sueños: anteriormente Alonso había ganado solamente dos veces en el circuito de Bahrein. Fue en 2005 y 2006, años en los que consiguió sus dos títulos. ¿Se repetirá la historia en 2010?


Barrillete cósmico II

Con apenas 22 años ya nadie discute (salvo en Argentina, donde el surrealismo y el fanatismo más extremo parecen haberse adueñado del debate futbolístico) la excelencia de Lionel Messi. Cada vez más decisivo y líder de equipo, el futbolista argentino casi que se bastó por sí solo para liquidar con tres goles al Valencia.

La proeza de Messi, además del valor que en sí tiene el marcar tres tantos en un mismo encuentro, destaca aún más por la entidad del rival y las circunstancias del juego. Si el Barça hubiera acabado el primer tiempo con dos goles en contra, no hubiera extrañado a nadie.

El Valencia mostró su mejor cara (esa que a veces su propios seguidores le recriminan al técnico Unai Emery) en los primeros 45 minutos. Y por momentos le pintó la cara a los culés. Pero al equipo ché le faltó precisión y puntería en los metros finales. Y lo terminó pagando caro.

El Barcelona salió con otra actitud en el complemento y con un Xavi reactivado y un punzante Henry, se encomendó a un inspiradísimo Messi quien en sólo 26 minutos se las ingenió para liquidar el partido.

Ayer también Gonzalo Higuaín marcó un hat trick en la victoria por 1-4 del Real Madrid en casa del Valladolid. Y si bien lo del Pipita es destacable, no es comparable a lo logrado por Messi. La diferencia radica en la dificultad y la factura de los goles que ambos anotaron. Los de la Pulga fueron geniales, especialmente el primero, en el que le rompió la cintura a Banega para irse luego de otros dos defensores más antes de derrotar a César, excelente durante todo el encuentro.

La Pulga suma ya 22 goles y es líder en la tabla de goleadores. Lo sigue Gonzalo Higuaín con 19 gritos. Excelente noticia para Maradona y la selección argentina de cara al mundial de Sudáfrica.


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5 de enero de 2010

Dos cabalgan juntos


Marca registrada. Para Guardiola, hay cosas que no
se negocian, como el estilo de juego que debe mostrar el Barça.


Al frente. Los equipos de Valverde se caracterizan
por su propuesta ofensiva.



Aquí por el blog empezamos el año como se empiezan siempre: un poco remolones, como si todavía estuviéramos digiriendo los atracones que nos pegamos en las fiestas (y eso que todavía falta el roscón de Reyes), y sin ponerle demasiadas energías a cosas nuevas. Es, por tanto, un momento propicio para la nostalgia y las reafirmaciones ideológicas y estéticas, al menos en el plano futbolístico.

Dos cabalgan juntos es el título (bastante cercano al original, ¡sorpresa, sorpresa!) con el que se conoce en España la película Two rode together de John Ford, y que, básicamente, cuenta la relación del sheriff Guthrie McCabe (interpretado por James Stewart) con su mejor amigo y fiel ladero Jim Gary (Richard Widmark), quienes unidos deben cumpir con una difícil misión que les encargan.

Dos cabalgan juntos es también el título, nada casual y perfectamente elegido, que Andoni Zubizarreta escogió para el texto que publica esta semana en Área de meta, la columna que firma en las páginas deportivas del diario El País. Los "dos jinetes" a los que se refiere el recordado ex portero son Pep Guardiola y el “Txingurri” Ernesto Valverde, técnicos del Barcelona y del Villarreal respectivamente. El sábado pasado ambos conjuntos se enfrentaron en el Camp Nou y, como viene ocurriendo desde hace tres años cada vez que estos equipos juegan en el coliseo azulgrana, el partido terminó empatado (1-1).

Valverde y Guardiola, aunque con diferencias, representan el mismo estilo de juego: fútbol ofensivo, con las individualidades siempre al servicio del conjunto, y con la posesión del balón como principio fundamental de su propuesta futbolística. Son dos tipos que transitan por el mismo camino. Dos tipos que, en ese sentido, cabalgan juntos

Valverde y Guardiola son de esos técnicos a cuyos equipos uno siempre quiere ver jugar. De la actual liga española, habría que sumar a este grupo a Manuel Pellegrini (Real Madrid) y a Unai Emery (Valencia). Este último tiene marcados parecidos con Marcelo Bielsa aunque últimamente se está dejando llevar demasiado por el paladar de la parroquia valencianista que le exige ser más defensivo, ceder la iniciativa al rival y jugar más a la contra. El fútbol del Valencia está acusando demasiado las exigencias que le imponen gran parte de la afición y de la directiva del club. Y es una lástima, porque Emery, que irrumpió hace tres temporadas como una bocanada de aire fresco en primera división dirigiendo al Almería, corre el riesgo de desdibujarse por completo.

En fin, que esto trataba de la columna de Andoni Zubizarreta... Debajo va el enlace al texto, que es breve y merece la pena leerlo:

Dos cabalgan juntos (por Andoni Zubizarreta).

1 de diciembre de 2009

Messi, Balón de Oro 2009


Merecido. Messi y el Barcelona firmaron una temporada para la historia.


Como se esperaba, hoy se ha anunciado que el Balón de Oro 2009 que entrega la revista francesa France Football es para Lionel Messi.

Periodistas deportivos destacados en las mejores ligas europeas y con derecho a voto en esta elección, no tuvieron dudas de quien ha sido el mejor futbolista de Europa (es decir, del mundo) durante el último año. El argentino logró 473 de los 480 puntos posibles. Nunca antes un Balón de Oro había obtenido tantos puntos.

¿Qué dirán hoy en Argentina? ¿Seguirán las críticas hacia el rosarino? ¿Se seguirán escuchando sandeces del tipo “Riquelme es el mejor”, “Prefiero a Tévez” o “la selección tiene que formarse con futbolistas locales y hay que dejar afuera a los europeos”?

En fin, esperemos que con este premio y con el FIFA World Player, que seguramente también irá para la Pulga, en Argentina empiecen a valorar al rosarino en su justa medida.

P.D.: Una pregunta: ¿Cuánto tardará la presidenta Cristina K. en pronunciarse alabando las virtudes de Messi y proclamando el orgullo que este premio supone "para todos los argentinos"? Se sabe lo oportunista que son los políticos y su tendencia a vampirizar logros ajenos.

30 de noviembre de 2009

Barça 1 - Real Madrid 0: partido muy serio en el Camp Nou





1) Figuras. Carles Puyol y Kaká fueron lo más destacado de
sus respectivos equipos.

2) ¡Que te calles! Iniesta no se anduvo con vueltas y mandó a
callar a Cristiano Ronaldo, que se quejó todo el tiempo que estuvo en el campo.


Aunque en el momento en que me dispongo a escribir estas líneas aún no se han cumplido 24 horas del partido jugado entre Barcelona y el Real Madrid, calculo que a estas alturas cualquier persona medianamente decente estará no solo enterada del resultado final sino lo bastante informada de los detalles del encuentro.

Aunque no será uno de los partidos más recordados (ninguno de los dos equipos brilló, apenas hubo situaciones claras por bando y goles no se gritaron más que uno, el de Ibrahimovic que le dio la victoria a los azulgrana), sí hay que señalar que fue un choque vibrante entre dos rivales de muchos kilates. En teoría, esto es lo menos que se puede esperar cuando se enfrentan dos plantillas con tantos recursos y súper estrellas. Pero la historia de los grandes derbys, además de enfrentamientos épicos y de recuerdo imborrable, también está plagada de fiascos. Anoche, afortunadamente, esto último no sucedió.

Si bien se presumía que el Real Madrid se mostraría mucho más sólido que en las últimas presentaciones, la imagen que dejaron ayer los dirigidos por Pellegrini, sobre todo en el primer tiempo, fue incluso mejor de la que se esperaba.

Cuando más se echaba en falta ese Madrid imponente e intimidante prometido por la chequera de Florentino Pérez y que en lo que llevaba de temporada apenas si se había insinuado un par de veces ante rivales menores, el conjunto merengue decidió hacer acto de presencia justo en el lugar más señalado: el campo de su eterno rival, actual monarca en ejercicio del fútbol mundial.

En una disputada primera parte, los madridistas controlaron el partido y dejaron la mejor imagen. Y si no se fueron con ventaja en el marcador, fue por el acierto de Víctor Valdés ante Cristiano Ronaldo, quien dispuso de una inmejorable situación luego de una magnífica asistencia de Kaká. Y por la soberbia actuación de Carles Puyol, que salvó in extremis dos goles cantados arrojándose como un poseso, primero a los pies de Marcelo y luego a los de Higuaín, para tapar sendos remates y cuando el gol parecía algo inevitable. No por nada fue el más elogiado por su técnico y compañeros al terminar el encuentro.

Del lado del Madrid lo mejor coincidió, y no por casualidad, con el mejor partido de Kaká desde que llegó a la Casa Blanca. Aunque está aún lejos de la brillantez y la regularidad que exhibiera en el Milan, el ex futbolista del São Paulo y Balón de Oro en 2007 empieza a dar señales de querer volver por sus fueros.

En el segundo tiempo se desinfló Kaká y con él todo el Madrid; y aunque el Barcelona llegó a jugar media hora con un hombre menos por la expulsión de Busquets, fueron los de Guardiola los que contaron con las mejores ocasiones, como esa que falló Messi ante Casillas cuando el partido ya se moría.

Al final, resultado, expulsiones y merecimientos aparte, uno se queda con la sensación de haber visto un partido entre dos rivales que estuvideron a un nivel muy serio y que seguramente saldrán reforzados del choque. El Barça por haber ganado con uno menos, arrebatándole de paso la punta del campeonato a su rival de ayer. Y el Madrid porque al fin ha estado a la altura de lo mínimo que se espera de un equipo con su historia y actual plantilla.

Lo irritante: las continuas y exageradas quejas de Cristiano Ronaldo, como siempre más pendiente de sí mismo y de influenciar al árbitro con sus reclamos y mohínes constantes. El Llorón de Oro y el FIFA World Quejica son todos para él este año.

Lo memorable: la reacción de Iniesta cuando Cristiano Ronaldo lo acusó de piscinero y de fingir una falta. El habitualmente imperturbable Iniesta se le fue al humo a la prima donna portuguesa y la mandó callar. Consultado luego por los periodistas, el crack culé se justificó diciendo que C. Ronaldo no es precisamente el más indicado de acusar a los demás de fingir o exagerar faltas. Beso y medalla para Iniesta.
(Click aquí para ver el momento en que Iniesta se encara con C. Ronaldo)

25 de noviembre de 2009

Lección del Barça frente al Inter


Satisfacción. Guardiola retiró a Iniesta pocos minutos antes de la
finalización del partido para que el Camp Nou ovacionara al de
Fuentealbilla.
La cara de Pep lo dice todo. (Foto Diario Marca).


Partidazo anoche del Barcelona ante el Inter. Partidazo de Andrés Iniesta, que parece haber recuperado el nivel luego de una larga lesión.

Llegaba el Barça a la cita de anoche sino cuestionado, sí con la soga casi al cuello: de perder anoche podría haber quedado eliminado de la Champions. “El actual campeón eliminado en primera vuelta”. Ese hubiera sido el titular de hoy, una noticia demasiado dura para los culés, sobre todo cuando faltan pocos días para el derby con el Real Madrid.

Aún sin Ibrahimovic y Messi, el equipo de Guardiola se bastó para darle un repaso a un decepcionante Inter, que prácticamente no inquietó a Víctor Valdés en toda la noche. No hubo noticias de Eto’o en su morboso regreso al Camp Nou. En su defensa hay que decir que el Inter no fue capaz de generar una jugada medianamente decente para que sus delanteros intentaran aprovecharla. Que se lo pregunten sino a Diego Milito, que se fajó todo el tiempo que estuvo en el campo con los defensas azulgrana. Se tiró a los costados, jugó de pivote, y hasta probó de lejos, recurso que él mismo ha admitido que no es su fuerte. Se fue reemplazado en la segunda parte por Balotelli, totalmente exhausto.

Además de disfrutar con Busquets, Iniesta y algunas perlas de Xavi (para enmarcar el pase que le da a Dani Alves en la jugada del segundo gol), el partido también dejó otras lecturas. Como la flojera de Maicon. Titular indiscutible para Dunga en la selección brasileña, Maicon pasa por ser uno de los mejores laterales derecho del mundo. A diferencia de Dani Alves, a quien tiene relegado a la suplencia en la Canarinha, el lateral del Inter no destaca por su carácter ofensivo sino por lo contrario, por su capacidad defensiva. Lo he visto muchas veces a Maicon y, sin que me parezca un mal jugador, tampoco he conseguido advertir las muchas virtudes que sus admiradores le asignan. Para mi es un jugador correcto y poco más. Y a veces, como anoche, ni eso. Ayer firmó un muy mal partido. Falló justamente en lo que se lo considera uno de los mejores: en la defensa. Tuvo responsabilidad directa en los dos goles: no presionó suficientemente en la marca a Henry cuando éste peinó la pelota para el gol de Piqué y, en la jugada del segundo gol, ni siquiera intentó rechazar el centro de Alves o estorbar al menos a Pedro para que no rematara con tanta comodidad.

Aunque se ha vuelto algo cada vez más habitual, no deja de sorprender que jugadores de élite cometan errores tan básicos, que se salten el abecé del juego. En este caso, defensores que no saben defender.

Para más y mejores detalles sobre el partido, leer la crónica de Ramón Besa en El País.