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7 de enero de 2010

Paradigma Guardiola



Fútbol con clase. Paradigma Guardiola es un blog obligatorio para los fanáticos del buen fútbol.

Además de un inmenso cajón de sastre, Google, ese bendito motor de búsqueda, es también una inagotable fuente de sorpresas. Y si uno accede a su web y en el espacio para búsquedas teclea cosas como Marcelo Bielsa + Pep Guardiola, las posibilidades de toparse con agradables hallazgos son muchas.

En eso estaba yo y así fue como llegué al blog Paradigma Guardiola
(http://paradigmaguardiola.blogspot.com/), un espacio imperdible para los incondicionales del actual técnico azulgrana y de la filosofía futbolística que representa.

Decía que llegué a este blog porque buscaba info sobre los dos técnicos que más admiro, y sabía que ambos se conocían personalmente y que sus maneras de entender y vivir el fútbol (y la vida) tenían muchas cosas en común. Así fue como, gracias al Tío Google, di con el post Coincidencias ideológicas entre Guardiola y Bielsa, publicado en agosto de 2006. Por esa época, Guardiola todavía no era técnico pero ya se iba perfilando. Y Bielsa fue una de sus influencias. De hecho, cuando Pep lo contactó para conocer sus métodos de entrenamiento, el Loco no sólo se mostró disponible sino que lo invitó a su campo de Argentina adónde, faltaba más, el catalán fue. Guardiola cruzó el Atlántico y se mandó para el refugio que Bielsa tiene en Máximo Paz, cerca de Rosario, donde pasó unos días. Dios los cría y ellos, afortunadamente, se juntan.

Ya una vez en Paradigma Guardiola, comencé a recorrer el blog, que está lejos de ser un espacio dedicado a Pep en plan fanáticas adoradoras de tal o cual grupo de pop. Al contrario, hay mucha información, análisis y conocimiento del fútbol. Pero sin dudas entre los grandes puntos a favor de Paradigma Guardiola se encuentran los videos especialmente editados sobre las distintas variantes de juego que ejecuta el Barcelona y sobre las características y actuaciones de diferentes jugadores de la plantilla azulgrana.

Como simple usuario, uno corre serio riesgo de que este blog se convierta en un vicio. Un hermoso vicio.

Por último, una curiosidad: a poco de empezar a navegar por el blog tuve la sensación de que quien lo escribía era argentino, pero el hecho de que estuviera dedicado por entero a Pep Guardiola y que tuviera un nombre tan contundente, me hizo pensar que debía ser catalán. Pero no. Quien lo escribe se llama Matías Manna y es de la provincia de Santa Fe, Argentina. La verdad es que da satisfacción saber que por nuestra querida y maltratada patria todavía hay gente que sabe apreciar y valorar el buen fútbol. Y es que no es fácil mantener la fe cuando uno ve que por aquellos lares son muchos los que desprecian a gente como Bielsa o Messi.

Pero basta de cháchara, ahí tienen Paradigma Guardiola para visitar. Háganlo, que lo van a disfrutar.

P.D.: para no abrumar, las próximas entradas serán sobre periodismo y tal vez, si las ganas y el fútbol me lo permiten, sobre libros que anduve leyendo o a los que tengo pensado hincarles el diente. O alguna peli. (Espero, cargado de prejuicios negativos, ir a ver próximamente Avatar, con anteojitos para ver en 3D incluidos).

30 de noviembre de 2009

Barça 1 - Real Madrid 0: partido muy serio en el Camp Nou





1) Figuras. Carles Puyol y Kaká fueron lo más destacado de
sus respectivos equipos.

2) ¡Que te calles! Iniesta no se anduvo con vueltas y mandó a
callar a Cristiano Ronaldo, que se quejó todo el tiempo que estuvo en el campo.


Aunque en el momento en que me dispongo a escribir estas líneas aún no se han cumplido 24 horas del partido jugado entre Barcelona y el Real Madrid, calculo que a estas alturas cualquier persona medianamente decente estará no solo enterada del resultado final sino lo bastante informada de los detalles del encuentro.

Aunque no será uno de los partidos más recordados (ninguno de los dos equipos brilló, apenas hubo situaciones claras por bando y goles no se gritaron más que uno, el de Ibrahimovic que le dio la victoria a los azulgrana), sí hay que señalar que fue un choque vibrante entre dos rivales de muchos kilates. En teoría, esto es lo menos que se puede esperar cuando se enfrentan dos plantillas con tantos recursos y súper estrellas. Pero la historia de los grandes derbys, además de enfrentamientos épicos y de recuerdo imborrable, también está plagada de fiascos. Anoche, afortunadamente, esto último no sucedió.

Si bien se presumía que el Real Madrid se mostraría mucho más sólido que en las últimas presentaciones, la imagen que dejaron ayer los dirigidos por Pellegrini, sobre todo en el primer tiempo, fue incluso mejor de la que se esperaba.

Cuando más se echaba en falta ese Madrid imponente e intimidante prometido por la chequera de Florentino Pérez y que en lo que llevaba de temporada apenas si se había insinuado un par de veces ante rivales menores, el conjunto merengue decidió hacer acto de presencia justo en el lugar más señalado: el campo de su eterno rival, actual monarca en ejercicio del fútbol mundial.

En una disputada primera parte, los madridistas controlaron el partido y dejaron la mejor imagen. Y si no se fueron con ventaja en el marcador, fue por el acierto de Víctor Valdés ante Cristiano Ronaldo, quien dispuso de una inmejorable situación luego de una magnífica asistencia de Kaká. Y por la soberbia actuación de Carles Puyol, que salvó in extremis dos goles cantados arrojándose como un poseso, primero a los pies de Marcelo y luego a los de Higuaín, para tapar sendos remates y cuando el gol parecía algo inevitable. No por nada fue el más elogiado por su técnico y compañeros al terminar el encuentro.

Del lado del Madrid lo mejor coincidió, y no por casualidad, con el mejor partido de Kaká desde que llegó a la Casa Blanca. Aunque está aún lejos de la brillantez y la regularidad que exhibiera en el Milan, el ex futbolista del São Paulo y Balón de Oro en 2007 empieza a dar señales de querer volver por sus fueros.

En el segundo tiempo se desinfló Kaká y con él todo el Madrid; y aunque el Barcelona llegó a jugar media hora con un hombre menos por la expulsión de Busquets, fueron los de Guardiola los que contaron con las mejores ocasiones, como esa que falló Messi ante Casillas cuando el partido ya se moría.

Al final, resultado, expulsiones y merecimientos aparte, uno se queda con la sensación de haber visto un partido entre dos rivales que estuvideron a un nivel muy serio y que seguramente saldrán reforzados del choque. El Barça por haber ganado con uno menos, arrebatándole de paso la punta del campeonato a su rival de ayer. Y el Madrid porque al fin ha estado a la altura de lo mínimo que se espera de un equipo con su historia y actual plantilla.

Lo irritante: las continuas y exageradas quejas de Cristiano Ronaldo, como siempre más pendiente de sí mismo y de influenciar al árbitro con sus reclamos y mohínes constantes. El Llorón de Oro y el FIFA World Quejica son todos para él este año.

Lo memorable: la reacción de Iniesta cuando Cristiano Ronaldo lo acusó de piscinero y de fingir una falta. El habitualmente imperturbable Iniesta se le fue al humo a la prima donna portuguesa y la mandó callar. Consultado luego por los periodistas, el crack culé se justificó diciendo que C. Ronaldo no es precisamente el más indicado de acusar a los demás de fingir o exagerar faltas. Beso y medalla para Iniesta.
(Click aquí para ver el momento en que Iniesta se encara con C. Ronaldo)

23 de noviembre de 2009

España-Argentina: de talento y conitos


La Pulga lo grita. Messi festeja el gol del empate transitorio.
Increíblemente, en Argentina el rosarino es siempre un hombre
bajo sospecha.



Iniesta sobre patines. Así juega el del Barça, deslizándose,
siempre rodeado de contrarios. Demichelis todavía no llega con

la guadaña e Iniesta ya descargó el balón y se está saliendo de
la zona. Gago, como siempre, la mira desde fuera.



Así como en el barrio el que tenía los botines y las medias Adidas no era el que mejor jugaba, ni el arquero que tenía guantes Reusch era el que mejor atajaba, hacer el calentamiento previo a un partido ejercitándose en un espacio delimitado con conitos de plástico tampoco asegura la victoria. Pero hay veces en que puede decirse que la anticipa o la presagia. O, al menos, da indicios que permiten hacer conjeturas sobre el estado y concentración de un equipo y los de su rival.

El sábado 14 de noviembre se enfrentaron las selecciones de España y Argentina en el estadio Vicente Calderón (victoria 2-1 para los locales). Y puede decirse que esa noche los españoles empezaron a ganar el partido desde que saltaron al terreno de juego para hacer movimientos de calentamiento. Media hora antes del inicio del partido, todos los jugadores del plantel español salieron al césped a calentar. Junto a un lateral se quedaron los suplentes, mientras que los que serían titulares se dirigieron al otro acompañados del preparador físico, que minutos antes había dispuesto en esa zona, con la ayuda de un colaborador, una serie de conitos muy chatos y de color rojo repartidos espaciadamente. Los futbolistas llegaron y comenzaron de manera automática una serie de ejercicios (saltos, carreras a distintas intensidades, eslaloms) bajo la atenta mirada del preparador. Al mismo tiempo, Casillas y Pepe Reina se ejercitaban con el preparador de arqueros.

Después de las carreras y los saltos, los jugadores pasaron a los ejercicios con pelota. Se pasaron varios minutos tocando el balón a no más de dos toques por jugador (lo que en España se llama hacer un rondo y en Argentina hacer un loco). Recién en ese momento, cuando los españoles ya llevaban 10 minutos calentando, se asomaron por el túnel los jugadores argentinos. Con una mezcla de parsimonia y displicencia, hicieron elongaciones y algunas carreras de baja intensidad y se volvieron al vestuario sin tocar siquiera la pelota.

Las consecuencias se vieron luego en el partido: España se adueñó del balón, lo controló en todo momento y, sobre todo, supo cómo jugarlo: a un toque, con velocidad y precisión, con los jugadores mimando el cuero y tirando paredes y desmarques todo el tiempo. Por el contrario, los argentinos se dedicaron a la pierna fuerte, se replegaron en su campo y cada vez que les caía la pelota, no sabían qué hacer con ella. Las explicaciones a las diferencias en el trato del balón son muy sencillas: en España los encargados de dirigir el juego eran Xavi y Xabi Alonso, que se combinaban constantemente con Busquets, Iniesta y Silva. En Argentina, el balón lo jugaban principalmente Heinze y Demichelis y el conductor era, se supone, Gago (¡horror de jugadores!).


Recientemente, y a propósito de las sorprendentes y excesivas críticas que recibe Messi en Argentina cada vez que juega con la selección, un columnista del periódico La Vanguardia escribió: "Las críticas a Messi demuestran que en la última década los argentinos no solo han perdido poder adquisitivo sino también buen gusto fubolístico". Ese apunte dice mucho de cómo se entiende el fútbol (y a los futbolistas) en la Argentina de hoy en día.








A la Argentina de Maradona no le quita el sueño ser la dominadora de sus encuentros, pero tampoco se anima a salir del armario y asumir su lado italiano, su identidad de equipo defensivo y contragolpeador






Si Argentina aspira a ser dominador en los partidos que juega, debe entender que para conseguirlo debe tener la pelota y saber qué hacer con ella. Pero la pregunta que surge es: ¿Quiere verdaderamente eso la selección de Maradona? Por lo que se vio desde que asumió hace más de un año, Argentina apuesta por replegarse en su campo cerca del arquero, volviéndose un equipo áspero que prefiere jugar al contragolpe. Es una opción poco agradable estéticamente y que no hace justicia al buen fútbol que supuestamente prefiere la mayor parte de los argentinos. Aún así, no deja de ser una opción tan válida como otras. El tema es que Argentina tampoco parece hacerse cargo plenamente de esta identidad de equipo defensivo y contragolpeador.

El resultado es un equipo indefinido, que no quiere asumir el protagonismo de los partidos (aunque la gente y la historia se lo piden) pero que tampoco se anima a salir del armario y significarse por entero en su versión “italiana” o bilardista.

En definitiva, es un conjunto sin ideas, indeciso, que no sabe qué hacer en la cancha y, a poco que lo superan, empieza a repartir leña, a protestarle al árbitro por cualquier cosa y a tejer conspiraciones trasladando la culpa a terceros (“Que la sigan mamando los anti-argentinos”, dijo este; “Vos sos contra mía”, dijo el anterior).


UNA CUESTIÓN DE TALENTO

La diferencia principal que existe entre las selecciones de España y Argentina es el bagaje, la cantidad de talento con el que cuentan una y otra. En España, hasta los defensores la sacan jugando y tienen un más que aceptable control de la pelota. El mediocentro debe ser, sin exagerar, el mejor del mundo. Y su delantera no desmerece. En Argentina, exceptuando Messi, los jugadores más dotados para manejar el cuero y los tempos del partido, y que tienen mayor capacidad de desequilibrio, estaban en el banco de los suplentes: Aimar y Perotti.

Del resto de convocados, la gran mayoría son jugadores mediocres, grises (Maxi Rodríguez, Ansaldi, Lavezzi, Coloccini), alguno con talento pero que no acaba de explotar (el Kun Agüero) y otros que garantizan entrega aunque sería deseable que también aportaran algo de fútbol (Tévez).

Y en esto, lógicamente, tienen que ver los seleccionadores. Si España juega como juega y cuenta con los jugadores con los que cuenta, es porque el seleccionador convoca a esos jugadores y no a otros con características distintas. La Roja se pasó varios años a la deriva, con una enorme confusión identitaria: no sabía si quería ser toro o torero. Después de mucho experimentar, decidió ser torero. Argentina, en cambio, parece la España de años atrás. No apuesta por jugadores de buen pie, que sepan manejar la pelota. Al menos, no se seleccionan a muchos con esas características.

Son dos maneras radicalmente diferentes de entender el fútbol.

Ahora, ¿significa esto que con jugadores con los pies cuadrados no se puede hacer un equipo ganador? En absoluto. Hay muchísimos ejemplos de equipos ultradefensivos que han ganado los títulos más importantes. La Argentina de Bilardo que ganó el Mundial del ’86 y fue subcampeona en el ’90, fue de lo más mediocre que se recuerde. Salvo Maradona, el resto eran jugadores de normalito para abajo (Passarella no jugó en México y del resto solo Valdano y Caniggia destacaron –y tampoco demasiado- en Europa). La Grecia que ganó la Eurocopa del 2004 o la Italia que se llevó el Mundial de 2006 son claros ejemplos de que se pueden armar equipos sólidos, muy difíciles de derrotar y que hasta pueden resultar ganadores (y mortalmente aburridos, a no olvidar).

Pero si me tengo que sentar delante de la tele, o comprar una entrada para ir al estadio, prefiero equipos que jueguen como España, equipos que quieren ser protagonistas y que salen a buscar la victoria sin especular y sin que le importe el rival que tienen enfrente. Equipos como el Barcelona de Pep Guardiola, como los que dirige el Loco Bielsa, o como aquel maravilloso São Paulo de Telé Santana.

Sinceramente, no creo que esta selección argentina termine apostando por el fútbol de toque y buen juego (el tiki taka español). A menos que se le ocurra a Maradona poner en la cancha a Messi, Aimar y Perotti y alguno más, y les de libertad total para divertirse. Recién ahí, tal vez, los hinchas de la selección también nos podamos volver a divertir.


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PD: del partido España-Argentina no quiero comentar mucho, salvo que nos dieron un repaso y un baile que pudo ser mayor si no hubieran levantado el pie del acelerador. Al no haber sido un partido por puntos, puede tener su lado bueno: aprender de cómo juegan y copiarles. O al menos, aprender a cómo pararlos por si nos toca jugar con ellos en el mundial.

Y de gran parte de los hinchas argentinos, poco por decir: provocaron vergüenza ajena con su conducta; faltando el respeto a la gente, no hicieron más que reforzar los prejuicios negativos que algunos puedan tener contra los argentinos. Y eso que no había barrabravas “oficiales” como sí habrá en Sudáfrica, auspiciados por el Gobierno K (la “ONG” Hinchadas Unidas Argentinas la conduce un “dirigente” kirchnerista de Quilmes que está recaudando fondos para el viaje. Como se trata de Argentina, sabemos que esos fondos serán cubiertos por el gobierno. Es decir, dinero de todos los argentinos será entregado a esta gente. Por lo tanto, seguiremos exportando la mejor cultura del país. Nada raro, si consideramos que los iluminados de este mismo gobierno eligieron a Perón, Evita y Maradona como emblemas para representar la cultura argentina ¡en la Feria del Libro de Frankfurt del año que viene! (click aquí para más info) Por lo visto, el país sigue desarrollando ese concepto tan sui generis de reparto de la riqueza y de la igualdad de oportunidades: fútbol gratis -bancado con dinero del Estado- y turismo de lujo para barrabravas amigos. Mientas Obama y el propio Lula apuestan por las energías renovables y la economía del conocimiento, en Argentina se le da cada vez más dinero y poder a sindicalistas como Hugo Moyano y se consolidan las prácticas clientelistas).