Mostrando entradas con la etiqueta Cristiano Ronaldo. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Cristiano Ronaldo. Mostrar todas las entradas

10 de febrero de 2010

Cristiano Ronaldo y la mirada Zoolander



¡Bú! Cristiano Ronaldo parece ser demasiado rudo y fiero para la Liga española. El Real Madrid le ha puesto asesores para que "suavice" sus gestos. De tener que marcarlo, Passarella seguramente hubiera temblado.



Lipstick jungle. No sabemos si CR ve la serie de este nombre (significa "Jungla de pintalabios"), pero podría tener un papel protagónico.

El mundo del fútbol se ha visto sacudido por una nueva información generada por esa usina nonstop de rumores, especulaciones y noticias (casi siempre de esas que dan vergüenza ajena) en las que se ha convertido el Real Madrid.

Según informa hoy el diario El Mundo (click aquí para acceder al artículo), a partir de ahora Cristiano Ronaldo “debe cambiar la mirada”. Teóricamente, desde el próximo partido el crack de Madeira, que por lo visto en la Casa Blanca algunos consideran una especie de lobo feroz que asusta a árbitros y rivales, “variará parte de su imagen dentro de los terrenos de juego”. Y para ello ya trabaja con asesores del club para “suavizar” sus gestos.

Parece ser que en su club piensan que el futbolista luso es una mezcla de Derek Zoolander con un agente del Mossad. Su mirada sería, según los lumbreras que dirigen el Real Madrid, demasiado feroz, demasiado embriagadora y desafiante para árbitros y rivales.

Tipos como John Terry, Roberto Ayala o Carles Puyol seguramente se han de sentir intimidados ante “LA MIRADA”.

Pero aquí no acaba la cosa. Esta noticia, que amenaza con marcar un antes y un después en la historia de este deporte (olvídense de los goles de Maradona a los ingleses, de las gestas de Pelé o las maravillas de la Holanda de Cruyff), también podría sacudir la industria cosmética, que tiembla ante la posibilidad de que la nueva versión de CR9 sea la de un Cristiano sin brillito de labios.

Las preguntas se suceden a la par que el temor de muchos se multiplica: ¿La metamorfosis anunciada implicará que el futbolista portugués ya no barnice sus labios antes de salir a jugar? ¿Le prohibirán echarse perfume en el vestuario? ¿Sus asesores de imagen le aconsejarán que, como ha venido haciendo hasta ahora, cada vez que acabe una jugada ya NO se mire automáticamente en la repetición de la pantalla gigante? ¿Le permitirán que juegue con la piel reseca? ¿No podrá lucir más sus abdominales? ¿El público gay, que es el que se traga esos pósters de Cristiano sin camiseta, se manifestará de manera violenta en las calles reclamando que les devuelvan al Cristiano de antes? Los pilares de muchos, acuciados por las dudas, se tambalean...

Pocas pulgas

…Y pensar que todo esto empezó por una tarjeta roja sacada a Cristiano Ronaldo. Hace dos semanas el ex del Manchester United le rompió el tabique nasal de un codazo a Mtiliga, jugador danés del Málaga. Por esa acción, Cristiano fue expulsado y sancionado con dos partidos de suspensión. El madridismo puso el grito en el cielo por lo que consideraron una decisión “exagerada e injusta”. Y el propio jugador definió la decisión del árbitro como "una vergüenza".

“¡Habrase visto, expulsar a Cristiano por romper los huesos de la nariz de un rival! ¡Agradecido debería estar el Mtiliga ese de que Cristiano haya decidido posar su codo sobre su frágil napia!”. Algo más o menos así habrán pensado en la cúpula directiva del club de Chamartín, y seguidamente decidieron recurrir la expulsión y la sanción del portugués. Pese a la absurda y exagerada presión institucional y mediática, los recursos no prosperaron y Cristiano tuvo que cumplir la sanción. Pero por poco y los abogados del club no terminan presentando una demanda contra la nariz de Mtiliga, a la sazón, según la lógica madridista, verdadera causante de todo este embrollo y única merecedora de sanción.

Lejos de admitir la culpabilidad del chico, que se equivocó, en el club sobreprotegen a su estrella. Lógico, pueden pensar algunos, teniendo en cuenta que han pagado 96 millones de euros por su pase. Pero no parece que eso sea lo más acertado. Cristiano es muy bueno y no necesita ayuda de los árbitros para demostrarlo. Pero tampoco puede pretender que se le consientan sus caprichos dentro del rectángulo de juego. Y si no quiere que se repitan este tipo de situaciones, deberá sobre todo aprender a controlar su temperamento, y ser consciente de que no se puede ir rompiendo impunemente la nariz de los contrarios.

Y es que las dos tarjetas rojas que ha visto CR en lo que va de campeonato han sido por juego violento. En un caso fue por una furibunda patada traicionera, pegada desde atrás, a un jugador del Almería; y la otra, por el referido codazo a Mtiliga. Ninguna de las dos veces lo echaron por mirar con fiereza, por utilizar su mirada Zoolander.
.

30 de noviembre de 2009

Barça 1 - Real Madrid 0: partido muy serio en el Camp Nou





1) Figuras. Carles Puyol y Kaká fueron lo más destacado de
sus respectivos equipos.

2) ¡Que te calles! Iniesta no se anduvo con vueltas y mandó a
callar a Cristiano Ronaldo, que se quejó todo el tiempo que estuvo en el campo.


Aunque en el momento en que me dispongo a escribir estas líneas aún no se han cumplido 24 horas del partido jugado entre Barcelona y el Real Madrid, calculo que a estas alturas cualquier persona medianamente decente estará no solo enterada del resultado final sino lo bastante informada de los detalles del encuentro.

Aunque no será uno de los partidos más recordados (ninguno de los dos equipos brilló, apenas hubo situaciones claras por bando y goles no se gritaron más que uno, el de Ibrahimovic que le dio la victoria a los azulgrana), sí hay que señalar que fue un choque vibrante entre dos rivales de muchos kilates. En teoría, esto es lo menos que se puede esperar cuando se enfrentan dos plantillas con tantos recursos y súper estrellas. Pero la historia de los grandes derbys, además de enfrentamientos épicos y de recuerdo imborrable, también está plagada de fiascos. Anoche, afortunadamente, esto último no sucedió.

Si bien se presumía que el Real Madrid se mostraría mucho más sólido que en las últimas presentaciones, la imagen que dejaron ayer los dirigidos por Pellegrini, sobre todo en el primer tiempo, fue incluso mejor de la que se esperaba.

Cuando más se echaba en falta ese Madrid imponente e intimidante prometido por la chequera de Florentino Pérez y que en lo que llevaba de temporada apenas si se había insinuado un par de veces ante rivales menores, el conjunto merengue decidió hacer acto de presencia justo en el lugar más señalado: el campo de su eterno rival, actual monarca en ejercicio del fútbol mundial.

En una disputada primera parte, los madridistas controlaron el partido y dejaron la mejor imagen. Y si no se fueron con ventaja en el marcador, fue por el acierto de Víctor Valdés ante Cristiano Ronaldo, quien dispuso de una inmejorable situación luego de una magnífica asistencia de Kaká. Y por la soberbia actuación de Carles Puyol, que salvó in extremis dos goles cantados arrojándose como un poseso, primero a los pies de Marcelo y luego a los de Higuaín, para tapar sendos remates y cuando el gol parecía algo inevitable. No por nada fue el más elogiado por su técnico y compañeros al terminar el encuentro.

Del lado del Madrid lo mejor coincidió, y no por casualidad, con el mejor partido de Kaká desde que llegó a la Casa Blanca. Aunque está aún lejos de la brillantez y la regularidad que exhibiera en el Milan, el ex futbolista del São Paulo y Balón de Oro en 2007 empieza a dar señales de querer volver por sus fueros.

En el segundo tiempo se desinfló Kaká y con él todo el Madrid; y aunque el Barcelona llegó a jugar media hora con un hombre menos por la expulsión de Busquets, fueron los de Guardiola los que contaron con las mejores ocasiones, como esa que falló Messi ante Casillas cuando el partido ya se moría.

Al final, resultado, expulsiones y merecimientos aparte, uno se queda con la sensación de haber visto un partido entre dos rivales que estuvideron a un nivel muy serio y que seguramente saldrán reforzados del choque. El Barça por haber ganado con uno menos, arrebatándole de paso la punta del campeonato a su rival de ayer. Y el Madrid porque al fin ha estado a la altura de lo mínimo que se espera de un equipo con su historia y actual plantilla.

Lo irritante: las continuas y exageradas quejas de Cristiano Ronaldo, como siempre más pendiente de sí mismo y de influenciar al árbitro con sus reclamos y mohínes constantes. El Llorón de Oro y el FIFA World Quejica son todos para él este año.

Lo memorable: la reacción de Iniesta cuando Cristiano Ronaldo lo acusó de piscinero y de fingir una falta. El habitualmente imperturbable Iniesta se le fue al humo a la prima donna portuguesa y la mandó callar. Consultado luego por los periodistas, el crack culé se justificó diciendo que C. Ronaldo no es precisamente el más indicado de acusar a los demás de fingir o exagerar faltas. Beso y medalla para Iniesta.
(Click aquí para ver el momento en que Iniesta se encara con C. Ronaldo)

26 de noviembre de 2009

Volvió el saltimbanqui



Demagogonaldo. En su regreso CR bailó, saltó
y sólo le faltó cantar de cara a la tribuna. En cuanto
a lo que se dice jugar al fútbol, no dio casi señales.

Jugaba ayer el Real Madrid en el Bernabéu contra el F.C.Zurich sabiendo que aunque ganara, gustara y goleara, saldría perdiendo en su comparación con la estelar actuación del Barcelona de la noche anterior. Después de todo, si quiere ganar al Barça tiene que hacerlo sobre el césped. Y este domingo tendrá la oportunidad cuando visite el Camp Nou. Otra cosa es que consiga hacerlo.

Anoche el conjunto de Pellegrini tenía que ganar para no complicarse la clasificación a los octavos de final de Champions League, y lo hizo: 1-0 con gol de Higuaín. Pero sigue sin enamorar a sus seguidores.

Además de una nueva actuación floja del equipo merengue, lo más destacado fue el regreso de Cristiano Ronaldo, luego de estar casi dos meses fuera por lesión. Y aquí viene lo más llamativo de todo a mi entender: si hacemos caso de los periódicos y de los informativos de televisión, los escasos 20 minutos que estuvo sobre el campo le valieron al portugués para ser el mejor del encuentro. Es cierto que el resto de futbolistas blancos estuvo lejos de tener un desempeño brillante y que del lado suizo solo el portero tuvo una actuación un tanto reseñable. Pero de ahí a decir que lo de Cristiano fue bueno hay un trecho.

Al luso le sobran ímpetu, músculos y ganas de fardar, y le falta un poco de inteligencia futbolística (aún así es uno de los jugadores más determinantes del mundo). Ayer volvió a mostrar su versión más fútil y demagoga. Salió como caballo desbocado y se puso a tirar, sin ton ni son, bicicletas, amagues e intentos de regate de lo más absurdos y en los lugares donde menos daño puede hacer: en la mitad del campo, sobre alguno de los costados y generalmente cuando devolverla al primer toque era la opción más razonable para el progreso del juego de su equipo. Sabedor de que todos los ojos y las cámaras lo seguían, Cristiano se puso a hacer movimientos eléctricos que poco tienen que ver con el fútbol de verdad y que se acercan más a los juegos malabares, tipo esos que hacen los chinos, malayos e indonesios con esas pelotas pluma, similares a las de badmington (se llama fútbol pluma o Jianzi. Click aquí para ver cómo juegan, al mejor estilo Cristiano Ronaldo, unas jubiladas en Beijing. Tremendas las señoras).

En resumen, puras balas de fogueo, juegos de artificio que solo deslumbran a los muy niños y a los muy bobos. Es tal el afán de protagonismo y de chupar cámara de este chico que, de no haber sido futbolista, seguramente habría terminado siendo carne de reality shows al estilo Gran Hermano.

Lejos, muy lejos de eso está el juego que practica Lionel Messi, por ejemplo, quien no hace cosas para la galería. Messi la recibe y sólo piensa en complicarle la vida al contrario. Todos sus movimientos tienen un solo objetivo: hacer daño al rival. Messi no piensa en la tribuna, ni en los ohhhh de la gente, ni en la tapa de los periódicos. Por eso insisto en que no se los puede comparar. Por suerte para los argentinos y los culés, la Pulga es mucho más jugador.

Anoche lo más exasperante de todo fue una jugada en la que Cristiano la recibió en tres cuarto de cancha. Como no tenía ningún compañero cerca y sí dos o tres rivales, se fue hacia la derecha y luego giró hacia atrás. Para no perder el balón, se la debía dar a un compañero. Un trámite, un pase de lo más normal en un lugar de la cancha casi intrascendente. Y el salame lo que hizo fue intentar pasarla de rabona. Conclusión: la pelota fue directo a los pies de un rival, que inició el contraataque. Pero lo peor es que hoy en los informativos de la tele se sucedían los resúmenes donde, como muestra del talento que supuestamente desparramó Cristiano en esos 20 minutos, recopilaban las bicicletas, pases de taquito ¡y hasta la rabona fallida! De hecho, de la rabona solo editaron el momento en que golpeó la pelota pero no mostraron -ni dijeron- que terminó en los pies del rival. Solo que volvió Cristiano y fue el mejor (y no lo fue. Higuaín y Kaká, sin jugar bien, aportaron más que CR). El ex del Manchester "nos regala" una performance más propia de un saltimbanqui que de un futbolista y resulta que es el mejor de la cancha. (Click aquí para ver el reportaje de TVE sobre la actuación de Cristiano, rabona incluida).

En fin, ya sabemos cómo influyen a veces los medios con su manipulación (tanto que hay gente que todavía cree que Gago es un buen jugador).

Seguro que Cristiano estará más centrado el domingo cuando visite el Camp Nou y el Madrid será un equipo radicalmente diferente al de anoche. O no.